El FC Barcelona apuesta por la exuberancia física para reconstruir su defensa. El Mascherano reinventado como central enfila ya hacia la salida del club, mientras que Piqué ha cumplido los 30 años. Se confía en el futbolista catalán como guardián de las esencias de un estilo, el de los defensas blaugrana, que exige jugar con el vértigo de dejar muchos metros de campo libre a la espalda, que reclama velocidad en la marca y también capacidad técnica para jugar con pases en zonas de riesgo. En 2016 llegó el franco-camerunés Samuel Umtiti, una gacela de 183 centímetros de estatura y 24 años que cada vez guarda mejor la línea recta hacia Ter Stegen. En 2018 ha contratado al colombiano Yerry Mina, 12 centímetros más alto que Umtiti, un año más joven, e igual de poderoso. El Barça de los bajitos solo es tal de medio campo hacia delante.

El club confirmó este jueves el acuerdo con el Palmeiras para el trapaso del central cafetero por 11,8 millones de euros. El jugador firmará un contrato que se extiende hasta 2023 y contempla una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. En el inflacionadísmo mercado futbolístico y después de hacer el fichaje más caro en la historia del fútbol español con Coutinho, el precio de Yerry Mina suena a ganga. Más aún viendo los 85 millones que se pagan en la Premier League por defensas como Van Dijk.

La incorporación del futbolista se hará finalmente en este mercado de invierno y no tras el Mundial de Rusia 2018, como también se había contemplado. De esta forma el Barça se cubre ante tres eventualidades: el probable adiós de Mascherano; más exigencia económica del Palmeiras si Mina destacaba con su selección en verano; y otra lesión del frágil y ahora reinsertado Vermaelen.

A Yerry Mina se le atribuye cierta capacidad para jugar el balón por sus inicios como mediocentro, si bien es cierto que abandonó esa posición para ocupar el eje de la zaga en Independiente de Santa Fe. De allí pasó a Palmeiras, donde fue elegido mejor central del Brasileirao y del Campeonato Paulista. En Brasil explotó como goleador con nueve dianas. En nueve partidos con la absoluta de Colombia sumó otras cuatro. Después de cada tanto baila la eléctrica salsa choke. En el Camp Nou esperan aprender pronto los pasos.

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