Pablo Fornals dibujó en el minuto 87 un disparo de preciosa parábola, que ascendió lentamente hasta su cenit antes de desplomarse en la red de la portería del Real Madrid. Es como si con su gol, el del 0-1 final, el de la primera victoria del Villarreal en toda su historia en el Santiago Bernabéu, estuviese retratando los últimos meses de su rival: ese campeón de cinco trofeos que sirvieron para colmar de medallas individuales a Cristiano Ronaldo y que subió y subió imparable hasta hacer cumbre en la Supercopa de España frente al Barcelona, al que demolió; el mismo campeón que desde entonces no ha hecho sino declinar. A falta de lo que tengan que decir Neymar Jr. y el PSG en octavos de final de Champions League, la cuarta derrota en La Liga del Madrid es lo más parecido a tocar fondo.

Con Benzema fuera de la diana del público por lesión, los aficionados merengues ya no pueden atribuir todos sus males a la falta de puntería del francés. Hace pocas semanas que Cristiano Ronaldo alzaba el premio The Best y el Balón de Oro. Ante el Villarreal desperdició varias ocasiones de gol pintiparadas en la primera parte. Sus récords en Champions League desaparecen en la competición doméstica, donde solo ha podido marcar cuatro tantos en 13 partidos. “Estamos en una mala racha goleadora”, se resignó Zinedine Zidane en rueda de prensa.

A estas alturas está claro que el entrenador no sabe qué le ocurre a su equipo. Viejos y nuevos planes producen idéntico resultado: la decepción. Zizou probó con Isco y Bale primero, y los sentó para probar con Lucas Vázquez y Asensio después. Nada. Espabiló ligeramente Kross, pero Modric sigue instalado en la melancolía. Así que el motor blanco no alcanza las revoluciones precisas y para equipos que juegan de memoria, como el Villarreal, resulta más sencillo resistir.

El encuentro se durmió tanto que hasta los narradores tuvieron que buscar otros asuntos con los que entretenerse. Para gozo de las redes sociales, Jorge Valdano, exentrenador y directivo madridista que comentaba el partido, comparó la temporada de Enes Ünal, delantero turco de los visitantes que hizo camino de ida y vuelta a Levante en esta misma campaña, con la prolífica paternidad de un conocido suyo.

El tal Ünal se encontró solo delante de Keylor Navas en el minuto 87, después de que Cherysev, un antiguo canterano madridista, condujese una contra veloz que cogió al Madrid tan apático como cuando Rakitic corrió el campo solo, como cuando lo hizo el Betis, como lo hizo el Numancia, como lo vienen haciendo tantos rivales que asaltan el Bernabéu en los últimos meses. El portero de Puerto Rico devolvió el cariño de Zidane, que rechaza el fichaje de Kepa Arrizabalaga para sustituirlo, con un paradón. Mala suerte que por allí estaba Fornals dispuesto a marcar un gol que reflejaba la trayectoria de los blancos: subir para luego caer.

La jornada podría terminar con el Real a 19 puntos del líder, el Barcelona, y obligado a mirar hacia abajo, ya que su cuarto puesto, el último que da acceso a Champions, está amenazado por un puñado de equipos, entre ellos el feliz Villarreal que venció en Chamartín ante, ahora ya se puede decir, un rival directo.

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