Al Barça de Ernesto Valverde muchos lo juzgan más por sus formas que por otra cosa. Sin la exigencia del Real Madrid de ganar la Champions League esta temporada, se veía con mezcla de inquietud y expectación su desembarco en el banquillo azulgrana, su abrazo a las esencias de la escuela del club, la reestructuración sin Neymar y la dosificación de Iniesta, en definitiva, optimizar un equipo en problemas para que Messi no se cabrease lo suficiente como para abandonarlo. Los resultados son apabullantes e incluso Valverde ha logrado algo que ni Guardiola, ni Tito Vilanova, ni Luis Enrique pudieron: acabar con la maldición de Anoeta. El Barcelona se vio 2-0 abajo en el marcador y se preparaba para la octava temporada seguida sin ganar en el feudo de la Real Sociedad. Pero una brillante reacción en el segundo tiempo le dio la victoria a los culés (2-4) y confirmó que, salvo caída en picado en el segundo turno del campeonato, la Liga española es suya.

El historial reciente de las visitas del Barcelona a San Sebastián y el nivel de la Real Sociedad en el primer acto hicieron pensar que sí, que esta vez el equipo azulgrana iba a perder, que al igual que un ratito antes el Manchester City sumaba su primera derrota en la Premier el único líder invicto que quedaba en Europa también caería, que la Liga española atisbaba una lucha con el Atlético de Madrid relativamente cerca en la clasificación… Pero nada de eso ocurrió porque en la segunda parte el Barça dio una velocidad más al juego, encontró a Messi, aprovechó el bajón físico de la Real y, sobre todo, exprimió el recuperado olfato goleador de Luis Suárez. El charrúa hizo dos goles, uno de ellos precioso con un primer toque tan sutil como sorprendente. Lleva 11 goles en los 11 últimos partidos, quitando responsabilidad anotadora a La Pulga.

Claro que quizás nada de eso hubiera ocurrido sin el oportunismo de Paulinho. una vez más, el brasileño interpretó los espacios que generan Suárez y Messi mejor que ningún otro centrocampista del Barça desde Bakero. Un perfecto pase al espacio lo cazó Luis Suárez para asistir al tercer goleador del equipo, mejor centrocampista anotador de la Liga, el doble de goles que Cristiano Ronaldo en el torneo. Había hecho una primera parte floja Paulinho, como André Gomes, las apuestas de Valverde para reforzar el centro del campo y dar descanso a Iniesta mientras espera por el debut de Coutinho. El resultado fue que la Real Sociedad abusó de las bandas del Barça, con Sergi Roberto y sobre todo Jordi Alba condenados a un dos contra uno. Así llegaron los tantos de William José y de Juanmi.

Pero el Barça no se descompuso, se benefició del regalo del gol de Paulinho (y de una falta generosa que frustró el 3-0 de William José en el primer acto), y después fue un vendaval con Messi dirigiendo, Suárez ejecutando y finalmente Leo poniendo la firma con un bello gol de falta, aunque hubiera sido mejor que lo hiciera poco antes con el espectacular sombrero y volea con la derecha que sería el gol de la Liga de entrar. «El 2-1 nos ha ayudado y tras el descanso hemos salido determinados a hacer la presión más alta y a jugárnosla. Lo mejor es creer que lo podíamos lograr yendo hacia adelante en un campo que nos tenía tomada la medida y ante un rival que juega muy bien a fútbol”, resumió Ernesto Valverde un triunfo vital para confirmar que el Barcelona tiene la Liga encarrilada.

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