Entre Bilbao y Bistrita hay 2.182 kilómetros de distancia y la ribera del Nervión poco tiene que ver con la ciudad transilvana que aparece referida en la novela “Drácula” de Bram Stoker. Pero Cristian Ganea, rumano de origen, va a demostrar una vez más que, como reza el dicho popular, los de Bilbao nacen donde quieren. El Athletic Club acaba de confirmar el fichaje para la próxima temporada y dos más del futbolista zurdo de 25 años procedente del FC Viitorul Constanta.

El de Ganea es un caso excepcional, de los que solo hay un puñado en los 120 años de historia de un club singular en el concierto del fútbol europeo por alinear futbolistas vascos o formados en su cantera. Antes del rumano vistieron la rojiblanca Biurrun, nacido en Brasil; Iturriaga, oriundo de México; el venezolano Amorebieta; y los franceses Lizarazu y Laporte, este último integrante de la actual plantilla.

Pero con la incorporación del lateral, que también se desempeña como interior, y que se incorporará al club del Botxo a partir del 1 de julio de 2018 vuelve a repetirse la polémica que acompaña a la matizable filosofía del Athletic. El club declara en su web que “nuestra filosofía deportiva se rige por el principio que determina que pueden jugar en sus filas los jugadores que se han hecho en la propia cantera y los formados en clubes de Euskal Herria, que engloba a las siguientes demarcaciones territoriales: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa, Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Behera, así como, por supuesto, los jugadores y jugadoras que hayan nacido en alguna de ellas”.

Bistrita no se incluye en esa relación de lugares, pero es que a Cristian Ganea lo consideran un futbolista de formación vasca. Su familia se instaló en la localidad vizcaína de Basauri cuando él tenía 11 años y vivió en el País Vasco hasta los 18 años, militando en las categorías formativas del Basconia, equipo filial del bilbaíno, y del Indartsu. También fue convocado por la selección de Euskadi Sub-18, donde conocería a los que serán sus compañeros la próxima temporada, Sabin Merino y Ander Capa (este aún juega en el Éibar, pero ya ha sido fichado por el Athletic).

Pero mientras el jugador espera a compartir vestuario con Aduriz, hay aficiones rivales que critican cómo el equipo aplica su famosa política con laxitud en función de sus necesidades. Recuerdan, por ejemplo, que en el pasado mes de octubre 150 niños riojanos fueron excluidos del centro de tecnificación que el Athletic Club tiene en Oyón (Álava), en la frontera de La Rioja, por no haber nacido propiamente en territorio vasco. Una figura de la historia reciente del equipo, el delantero internacional Fernando Llorente, era riojano.

Semeja que el Athletic Club puede permitirse ser más severo con sus restricciones en las categorías inferiores, pero más flexible cuando se trata de reforzar al primer equipo, santo y seña de la institución que sigue sin haber descendido jamás de la Primera División pese a que el fútbol se ha transformando tantísimo en los últimos años, mercantilizándose y globalizándose. Tanto que hasta habrá euskalrumanos corriendo la banda en San Mamés.