Todo va tan bien en el Barcelona que hasta la directiva, la parcela más discutida en los últimos años (no sin razón), parece ir aprendiendo a medir los tiempos del fútbol. Porque si ayer miércoles llegaba la primera derrota desde agosto, en el derbi de Copa ante el Espanyol, el club culé ha sabido desviar la atención y que quedase e el olvido anunciando la renovación de Gerard Piqué hasta 2022.

No es que hubiera dudas como las que pudo generar en su momento la ampliación de Messi. En ningún momento se llegó siquiera a especular con su marcha, pero rubricar ese compromiso que ya parecía eterno con papel y bolígrafo supone una gran noticia para equipo y afición azulgrana. Sus dos estrellas más carismáticas, él y el astro argentino, están atados y sientan las bases para la nueva transición que se ha iniciado con Valverde en el banco y los Dembélé y Coutinho sobre el verde.

Como decíamos, nunca se dudó de que esto acabaría pasando, porque pocos jugadores en el globalizado fútbol actual hay tan identificados con su equipo y los valores que representa como Piqué con el Barcelona. Criado en La Masía, el central se curtió en Manchester antes de regresar para convertirse en uno de los mejores centrales del mundo. Vive su décima temporada desde su regreso, acumulando ya más de 400 partidos con el club catalán y habiéndolo ganado prácticamente todo, también con la selección.

Pero su impacto ha ido mucho más allá de lo logrado sobre el césped, que no ha sido poco. En unos años difíciles para el club, envuelto en numerosos escándalos en los despachos y con una directiva prácticamente deslegitimada, Piqué ha ejercido también de portavoz ya ha marcado la pauta del club.

Porque el central es de los que nunca se ha callado. Dice lo que piensa y eso le ha costado muchas enemistades, sobre todo fuera del club. Pero ese mismo carácter es el que le ha hecho convertirse en un ídolo para los suyos y ganar enteros para lo que el propio Piqué nunca ha escondido que sueña: convertirse en presidente del Barcelona. Además de seguir opositando al cargo ante los micrófonos e incluso como protagonista de los medios, el jugador de momento continuará haciendo su campaña donde mejor le ha ido, sobre el césped.

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