Hace tiempo que el fútbol se convirtió en un negocio en el que lo que pasa sobre el césped es una mera escusa para mantener la rueda del dinero girando. Ante esta situación sólo queda poner el grito en el cielo o resignarse, pensando que este deporte, tal y como lo conocíamos, hace tiempo que ha dejado de existir. Un servidor hace tiempo que lo tiene asumido, pero no por eso deja de sorprender hechos como el de esta tarde en La Liga española, donde hasta cinco equipos han anunciado prácticamente de forma simultánea la incorporación de seis jugadores procedentes de Arabia Saudí.

Hace tiempo que la LFP mantiene una estrecha colaboración con el país árabe en su intento por expandirse lo máximo posible. Hace unos meses incluso el ex jugador de Zaragoza y Almería Fernando Soriano se ponía al frente de un proyecto de captación de jóvenes talentos en la zona. Porque la idea de romper fronteras es mutua y con el Mundial 2022 de Qatar en el horizonte, quieren seguir mejorando su fútbol para dar buena imagen cuando el planeta fútbol esté mirando.

Y, por su puesto, estas intenciones siempre son acogidas si vienen acompañadas de incentivos económicos. Porque, quizá me precipite y estos nuevos fichajes se conviertan en estrellas del fútbol español, pero sería inocente pensar que no hay más motivaciones tras estas contrataciones que el simple talento de los futbolistas.

Las plataformas elegidas para esta nueva forma de dominio de los petrodólares son Villarreal, Levante, Leganés, Valladolid y Sporting. Tres equipos de Primera División y dos de Segunda que han le han abierto las puertas a Salem Al Dawsari, Jaber Issa, Fahad Al-Muwallad, Yahia Al-Shehri, Nouh Al-Mousa y Alshabab Abdullah, este último en edad juvenil.

Se trata en su mayoría de jugadores internacionales ya consolidados en la selección u otros que tienen opciones de estar presentes en la próxima Copa del Mundo que se disputa en Rusia el próximo verano, para la que Arabia Saudí está clasificada, de la mano del argentino Bauza. Habrá que ver cuáles son los beneficios para ambas partes en esta extraña colaboración, pero da la sensación de que el negocio le ha ganado otro pulso al juego en el fútbol. Y parece sólo el principio.

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