Todo lo que necesitaba el Real Madrid era la visita del Deportivo de La Coruña. Hay algún otro equipo peor en la Liga española que el blanquiazul, pero seguramente ninguno que ofrezca las facilidades que ofrecen los gallegos. Da igual que por momentos se cerrase con 9 jugadores cerca de su área: defensivamente, el Dépor es un horror y entre esa incapacidad y su tendencia autodestructiva está empeñado en irse a Segunda división a pesar de las posibilidades de su ataque. Así que para el Real Madrid, la visita del Dépor fue un bálsamo (7-1) para todos esos sesudos análisis sobre su falta de acierto en ataque, de los números flojos de Cristiano Ronaldo y sus disparos sin gol, de que si Benzema es pitado por la afición del Bernabéu, de por qué Isco no juega y Marco Asensio está mustio.

Todo eso quedó en segundo plano porque el Madrid le hizo 7 goles al Dépor, que se adelantó en el marcador, y con la sensación de que si hubiese necesitado 10 hubiera hecho 11. Ante los coruñeses, los chicos de Zidane recuperaron eso que otras veces sostenía su ausencia de fútbol: la puntería. Insistía Zizou en los días de zozobra, esos que le tienen alejadísimo del Barça en la clasificación, que a los blancos sólo le faltaba meterla.

No era del todo cierto, al Real Madrid le falta fútbol en lo que va de competición. Pero sí es cierto que, juegue mejor o peor, el equipo blanco siempre genera muchas llegadas de peligro. Ante el Dépor las tuvo y las metió. Pero pudo hacer incluso más. Sus dos últimas actuaciones ante el ya cabreado público del Bernabéu se saldaron sin goles, y nunca antes había encadenado tres casilleros a cero. No pasa nada, el rival era propicio.

Adrián adelantó al Deportivo en una acción rápida tras un grueso error defensivo del Real Madrid tras un saque de banda. Andone le ganó al flojo Carvajal, Lucas Pérez se coló por la zona que no le correspondía y asistió fácil para que Adrián empujase. El Dépor exprimía sus tres capaces delanteros, y el gol culminaba un buen arranque en el que el Madrid mandaba pero sin vértigo. Pero tras el 0-1, los coruñeses volvieron a mostrar su incapacidad para competir. Y eso lo exprimió el Madrid, sobre todo por los costados. Volvió la mejor versión de Marcelo y, sobre todo, de Gareth Bale, el mejor del partido, con sensaciones inmejorables de cara a la eliminatoria contra el PSG.

Dos goles de Nacho y el golazo de Bale por la escuadra antes del descanso encarrilaron la victoria del Madrid. El partido se quedó sólo para que Cristiano Ronaldo marcase, intentando recuperar sensaciones en la tabla de goleadores que su juego no le concede. Lo hizo en dos ocasiones, y pudo hacerla en una tercera, pero estaba en fuera de juego. Protestó al árbitro como si le fuera la vida en ello. El partido estaba ya 6-1.

Poco después, Cristiano sangraba abundantemente por una ceja tras embocar con mérito su segundo tanto y llevarse un golpecito. Preocupado, pidió a los médicos del Real Madrid un móvil para mirarse en el espejo el alcance de la herida. El Dépor (y un ego que no deja de sorprender de tan grande) te permiten este tipo de absurdeces,