Cuando Diego Simeone llegó al Atlético de Madrid, el club colchonero aún trabajaba en su autoestima a pesar de conquistar una Europa League bajo el mandato del ahora muy rácano Quique Sánchez Flores. Con el argentino al mando, el Atleti ganó otra Europa League, pero empezó a competir seriamente por los otros títulos. De hecho, sólo se le resistió la Champions League, que perdió en dos ocasiones en la final contra el Real Madrid. Ganó la Liga y la Copa, una vez. Ahora, en un síntoma de la muy llena de altibajos temporada 2017/2018, vuelve al punto de partida. El Sevilla ha eliminado al Atlético de la Copa del Rey, con suficiencia, dejando al grupo de Simeone con los mismos objetivos antes de su llegada: meterse entre los cuatro primeros de la Liga e intentar ganar la Europa League.

El Sevilla venció 3-1 tras superar al Atleti en el partido de ida, remontando además. Los goles de Escudero y Banega al arranque de cada tiempo minaron la moral de los del Cholo, antes de que Sarabia sentenciase. No valió de demasiado el gol de Griezmann, la mejor noticia de la noche para los rojiblancos, un perfecto disparo desde larga distancia. Simeone, frustrado por la extraña fragilidad de su equipo en una eliminatoria a ida y vuelta, acabó expulsado por protestar al árbitro. “La responsabilidad es absolutamente mía en todo lo que ocurre en equipo. Ahora, a mejorar, quedan cuatro meses más. Conozco a estos jugadores, tengo esa tranquilidad. Tengo la responsabilidad de caer eliminados de la Champions y de la Copa, y la responsabilidad de seguir trabajando como siempre”, dijo el Cholo tras el encuentro.

Hace tiempo, la perspectiva de medirse al Atlético de Madrid en dos partidos de Copa era una tortura para el rival. Un equipo rocoso, duro en ocasiones, competitivo hasta el exceso y efectivo en el contragolpe, perfecto para las eliminatorias a ida y vuelta. Pero el equipo de Simeone ha perdido colmillo, lastrado por el menor rendimiento de piezas clave de su engranaje (casi toda su defensa, los mediocentros, jugadores como Carrasco, Gameiro, o la nulidad de Gaitán) y por el tibio arranque de Vitolo y la lesión que ha frenado el mejor inicio de Diego Costa. Oblak ha sido, con diferencia, el mejor jugador del equipo. No parece suficiente para el primerísimo nivel de la escena europea.

Lejos del Barcelona en la Liga, fuera de la Copa del Rey y fracasado en la Champions, al Atlético le queda la Europa League, que ganó dos veces seguidas hace ya mucho tiempo. Tanto, que al capitán le sabe a poco. “A día de hoy te diría que es una mierda, pero la Europa League me ha dado mucho, y si nos toca jugarla, iremos a ganarla”, dijo el poco hábil con los micrófonos Gabi. Esa mierda es el principal objetivo para los colchoneros.

No Hay Más Artículos