En un partido en el que jugaron Messi, Coutinho, Iniesta, Guidetti, Ibai Gómez o Munir, los titulares se los llevó Ignacio Fernández Villanueva. El árbitro del Barcelona 2 – Alavés 1 que mantiene a los azulgrana en su cómodo liderato de La Liga mantuvo el silbato lejos de la boca y optó por dejar que el juego fluyese en todas las acciones polémicas. Ocurrió que la corriente viró siempre hacia la orilla culé y ahora el colegiado es blanco de las sospechas del bando alavesista y de todos los que creen encontrar al fin una explicación a la tiranía del Barça en el torneo.

Y es cierto que a la falta sobre Alcácer en el minuto 83 de partido le precedía un fuera de juego no señalado del futbolista en cuestión. Pero también es cierto que aquella falta que no debía haber existido la lanzó Leo Messi a unos 25 metros de la portería visitante. Y no es fácil meter un gol desde ahí. O no lo era hasta que el argentino decidió hace meses convertirse en el mejor lanzador de faltas del mundo. Así que el despiste del árbitro y del linier fue tan grave como un error en un penalti. Porque Messi golpeó y un obús dobló la mano del portero Pacheco. Y Messi corrió y festejó el gol y cantó una nueva victoria de los suyos.

Antes de todo eso, el Alavés se comportó como un equipo de nivel europeo, lo que es desde la llegada de Abelardo como entrenador. Los vascos han sumado 13 de los últimos 24 puntos gracias al orden y la velocidad que demostraron en el Camp Nou, donde sumaron varias ocasiones de peligro ante Ter Stegen, que paró todo excepto el estrambótico tiro de Guidetti. Tras correr la mitad del campo en solitario, el sueco se resbaló ante el meta alemán y su chut golpeó el pie de apoyo. De ahí resultó una parábola indescifrable para el guardameta. Tan confundido como él estuvo Coutinho en su debut como titular, alineado en la banda derecha del ataque. Fue Iniesta quien le enseñó desde la izquierda cómo debe jugar un interior del Barça.

El buen partido del manchego lo coronó una asistencia para el gol del empate de Luis Suárez. El chut del delantero rozó la mano de Piqué antes de cruzar la línea. Fue esa una de las acciones protestadas a Iglesias Villanueva. El árbitro tampoco vio una agresión de Suárez y aunque Umtiti tocó con la mano un balón en el área del Barcelona en el minuto 88, no le pareció digna de penalti. El defensa del Alavés Laguardia explicó a su manera la inhibición del trencilla: “Sabía que era mejor pitar a favor del Barça. Sabíamos que era el árbitro de esa famosa jugada. Con esa presión de poder equivocarse de nuevo contra el Barça es muy difícil pitar”.

Aquella famosa jugada fue el gol legal no concedido a Messi en el partido contra el Valencia, por aquel entonces el mayor rival de los catalanes en La Liga. Esta vez Iglesias Villanueva le concedió a Messi una falta. El argentino ya se encargó del resto.

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