Hay una pequeña tradición de los últimos tiempos en el Deportivo de La Coruña (además de empeñarse en llevar al infarto a sus sufridos aficionados). Y es a la de recurrir a ilustres nombres de su gran rival regional, el Celta de Vigo, en momentos de elección. Sucedió con los entrenadores de los últimos momentos de gloria del equipo coruñés: Javier Irureta (con quien logró sus mayores éxitos: Liga, Copa del Rey ante el Madrid en el Bernabéu y semifinales de Champions) y Miguel Ángel Lotina (última clasificación para Europa). Luego también llegaría Víctor Fernández para el primer proyecto de la actual directiva. Todos ellos arquitectos de la mejor era del Celta en su historia. Y ahora, con el Dépor penando en el fondo de la clasificación y dando unas sensaciones pésimas en el campo y en el vestuario, el equipo herculino apuesta por otro nombre ilustre del gran rival: Michael Krohn-Dehli.

El centrocampista danés se ha convertido en el tercer fichaje del mercado de invierno para el Deportivo, que necesita urgentemente elevar el nivel competitivo de una plantilla acomodada y dada a despistes muy infantiles. Antes que Krohn-Dehli llegaron Eneko Bóveda (baqueado defensa vasco que aportará oficio a la zaga) y el desconocido portero ucraniano Maksym Koval (el Dépor ya ha usado cuatro porteros titulares y el quinto no tiene pinta de mejorar lo ya visto, que ha sido deprimente). Del danés se espera que imprima un sello de calidad al centro del campo, un futbolista con recorrido, llegada a puerta y, sobre todo, criterio con la pelota.

Lo curioso del fichaje de Krohn-Dehli es que llega días después de que otro ex del Celta, y compañero del danés en su época en Vigo, dijera que no al ofrecimiento. El argentino Augusto Fernández prefirió la comodidad del dinero China a lo que él considerada un feo gesto de intentar relanzar su carrera y luchar por ir al Mundial en el Deportivo. Augusto está saliendo de una grave lesión y necesita minutos. Junto a Krohn-Dehli en el Celta, confirmaron la sorpresa del proyecto deportivo vigués, fichados a precio de saldo y convertidos en objetivos de equipos de Champions. Los dos se lesionaron de gravedad y no han podido rendir lo esperado en Atlético y Sevilla, respectivamente.

Krohn-Dehli llega al Dépor con 34 años y tras dos graves lesiones de rodilla. Esta temporada, apenas ha podido jugar y el Sevilla lo ha notado, porque siempre que el danés esta en el campo hace sus pequeñas cosas: un sencillo toque, una conducción profunda, la capacidad de asociarse, la llegada, el balón parado… Todo eso lo agradecerá el anémico fútbol del Dépor, siempre y cuando Krohn-Dehli, con 34 años y un cuerpo castigado por los rigores del deporte profesional, sea capaz de permanecer en el campo. Sólo el Dépor podría entonces complicarse la permanencia en Primera división con Krohn-Dehli, Adrián López, Andone, Lucas Pérez, Fede Cartabia y Carles Gil como punta de lanza.

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