Decíamos hace unos días que, en su lamento por no poder fichar todo cuanto quiere, Pep Guardiola demostraba que sus preocupaciones eran ajenas a las de la mayoría de clubes. Tanto que, sin darse cuenta, el entrenador del Manchester City ha podido acelerar el despido de un antiguo compañero suyo que ahora entrena a la Real Sociedad de San Sebastián.

Guardiola y Eusebio Sacristán compartieron centro del campo en el histórico Dream Team del FC Barcelona. El fichaje de Aymeric Laporte por el equipo inglés, otro capricho de Pep, acaba de dejar una vacante en el centro de la defensa del Athletic Club de Bilbao y 65 millones de euros para gastar. Los bilbaínos no tuvieron que buscar demasiado lejos para encontrar un recambio de última hora en el mercado de fichajes. En Donosti, en casa de su eterno rival, vieron a Íñigo Martínez, otro central zurdo de postín. Con la mitad del botín por Laporte, 32 millones de euros, pagarán la cláusula de rescisión del defensa y dejarán un boquete en la zaga de Eusebio tan solo unos días antes de que el cuestionado técnico se juegue su continuidad en el banquillo de Anoeta.

El desaguisado para la Real Sociedad es grande. En primer lugar porque ese rival de Bilbao que siempre presume en su cara de su exclusiva política de cantera (no siempre tan estricta) vuelve a buscar en casa ajena lo que no encuentra en Lezama. Y lo que encuentra es ni más ni menos que al capitán donostiarra, al mismo que puso cara a una campaña de fidelidad a los colores que decía “No tengo segundo equipo”. Pero también el mismo que fue tentado por el Barça en el verano y que ahora va a cobrar un sueldo de crack en San Mamés (hay informaciones que le atribuyen un salario de cinco millones de euros netos por temporada).

En segundo lugar porque agita las estructuras del club en un momento delicado. La Real ocupa el puesto 15 de La Liga, fue eliminada sorprendentemente en la Copa del Rey, y está a más puntos de plaza europea que del descenso. La prensa local sostiene que la continuidad de Eusebio dependerá del encuentro de la próxima jornada frente a otro equipo en crisis como el Deportivo de La Coruña.

En tercer lugar porque quedan menos de 48 para el cierre del mercado de invierno y los txuriurdin necesitan un recambio. Quieren convencer a Marc Bartra, que ha perdido su sitio en el Borussia Dortmund, pero el tiempo apremia. Las normas de La Liga ante el pago de una cláusula les permiten contar con un mes más para fichar, pero solo dentro del mercado español. Si el objetivo es Bartra, tienen que actuar rápido, porque el Betis se les habría adelantado.

Mientras tanto, la afición realista digiere otro episodio de ese denostado fútbol moderno que entierra cualquier consideración romántica bajo una lluvia de millones. El mismo por el que su capitán los abandona para irse a un rival donde tampoco va a dar un salto deportivo considerable. El mismo por el que Guardiola puso en marcha un efecto dominó que puede resultar en el despido de su excompañero Eusebio.