La hazaña copera del Leganés ha tocado a su fin en el Sánchez Pizjuán. El Sevilla ha superado por 2-0 al equipo pepinero con goles de Joaquín Correa y Franco Vázquez, en la que supone la novena final copera para la entidad ahora entrenada por Vincenzo Montella. Los madrileños dieron la cara, como habían hecho hasta ahora en el torneo, pero un par de zarpazos locales les dejaron sin respuesta.

El choque arrancó con muchísimo ritmo y ambos equipos presionando muy arriba. Especialmente intenso era el del Leganés, pues el conjunto madrileño tenía que marcar para mantener vivas sus opciones. Muy pronto avisaron los de Asier Garitano, con Claudio Beauvue enviando alto el buen pase de Nabil El Zhar. El marroquí fue una pesadilla para la zaga andaluza durante todo el encuentro.

La valentía visitante sufriría un duro revés cumplido el primer cuarto de hora. Luis Muriel recibía el esférico en posición dudosa, entraba en el área por el costado izquierdo y, tras un afortunado rebote de Diego Rico, entregaba el primer gol en bandeja a Joaquín Correa. Este golpe no varió un ápice el planteamiento del Lega, que seguía probando suerte con disparos de Amrabat o Gabriel Pires.

La posición adelantada del conjunto pepinero dificultaba la salida de balón local, aunque también ocasionaba la aparición de espacios para el Sevilla. El propio Muriel dibujó una jugada similar a la del tanto anterior y asistió a Ever Banega, pero el chut del argentino lo sacó Tito bajo palos. El mismo resultado se encontró un cabezazo de Sergio Escudero a la salida de un córner justo antes del descanso.

El Leganés sobreviviría a esos sustos para continuar amenazando la portería de Sergio Rico nada más volver de vestuarios. Beauvue y Rubén Pérez lo hicieron con disparos muy lejanos, mientras la velocidad de Amrabat y El Zhar seguía haciendo trizas a la defensa sevillista (especialmente al lateral derecho improvisado, Jesús Navas). No en vano, después de su gesta en el Bernabéu, el Lega estaba decidido a morir con las botas puestas.

Con el cuadro madrileño cada vez más volcado, el Sevilla apostaba por la contra como principal recurso, aprovechando la entonada noche de Muriel. En una de esas, con asistencia del recién fichado Sandro, Franco Vázquez colocaba un zurdazo en la escuadra que sentenciaba el partido y sellaba la presencia del club andaluz en la final de la Copa del Rey.