Coutinho ya decide partidos para el Barcelona. No es que su actuación contra el Valencia fuese descollante, pero el primer balón que tocó decidió la victoria culé en el partido (0-2) y en la semifinal de la Copa del Rey. El Barça disputará la final el 21 de abril contra el Sevilla, que eliminó al Leganés. Y lo hará porque su rutilante fichaje desbarató el plan de Marcelino con un gol dificilísimo. El brasileño fue suplente, pero entró en el descanso por André Gomes. Al poco tiempo Luis Suárez hizo un amago y corrió veloz el lateral del área, sirviendo un centro pasado sobre la defensa che. Por el otro extremo del área pequeña apareció Coutinho in extremis, deslizándose por el césped, forzadísimo, pero con toda la intención de cambiar la dirección del balón. Lo hizo tan bien que el esférico salió cruzado, botando, entre los centrales y ante las narices del portero local, impotente. Era el 0-1 y obligaba al Valencia a marcar tres goles, luego del 1-0 de la ida. Jaque mate.

Decíamos que así se desmoronaba el plan de Marcelino, que presentó un equipo vibrante, dispuesto a defenderse con siete futbolistas y el portero y dejar otros tres libres para amenazar siempre a la zaga culé. Espoleados por un Rodrigo magnífico, los valencianistas fueron incisivos en ataque y contundentes en defensa, con dos líneas ante la frontal del área que espesaron las ideas de los delanteros de Valverde. Entonces, como casi siempre, apareció Leo Messi para despejar el panorama. Fue a recibir el balón en todas las zonas del campo y a saltar como un conejo ante cada una de las piernas que se le cruzaban delante: recibió faltas, Coquelin lo agarró hasta sacarle la camiseta por la cabeza y el portero Jaume lo arrolló con una tarascada monumental. A cambio del castigo físico, el argentino se quedó con la pelota y enfrió las revoluciones del Valencia.

Salieron los equipos de vestuarios tras el descanso con la convicción de que un gol lo alteraría todo. Recargaron su electricidad los de la ciudad del Turia, pero entonces llegó el tanto de Coutinho y se cortocircuitó todo el engranaje de Marcelino. Marcar tres goles no estaba en los planes del Valencia, obligado a recurrir a Guedes cuando ya parecía demasiado tarde. El extremo portugués hizo una de sus exhibiciones de potencia para colocar un balón en el corazón del área del Barça que Gayá remató solo a dos metros de la línea de gol. Allí apareció una mano imposible de Cillessen, un paradón tan colosal que parecía del mismo Ter Stegen, el titular cuyo puesto ocupa el holandés en el torneo copero.

Con aquel despeje murieron las opciones del Valencia. El Barça se dedicó a contragolpear y otra vez Luis Suárez sirvió un balón franco para que Rakitic fusilase el 0-2 final en el minuto 82. Ernesto Valverde se relajó al fin e hizo debutar a Yerry Mina, suplente pese a que Piqué estaba renqueante de una rodilla. Pensó el entrenador que una final de Copa del Rey bien merecía el riesgo. Será la quinta seguida para los blaugrana, que intentarán ganar su cuarto título consecutivo.

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