Sergio Ramos apostó muy fuerte. Antes de medirse a la Real Sociedad, el muy seguro de sí mismo (fuera y dentro del campo) central del Real Madrid volvió a dejarse ver con un look… al menos arriesgado. No pareció importarle las risas nacionales e internacionales que generaron su anterior incursión por vericuetos de la moda hasta entonces ignotos: fue un día que no podía jugar y el Madrid recibía en el Bernabéu al Villarreal. Aquel día, el equipo blanco volvió a patinar ante su afición en una de esas tardes que han convertido la Liga en un incordio para los madridistas. Así que las iras y las risas se fueron al osado Sergio Ramos. Pero esta vez la cosa salió algo distinta: hay risas, sí, pero el Madrid al menos goleó 5-2 a la Real Sociedad y recobró algunas buenas sensaciones antes del juicio definitivo la temporada, ante el PSG.

La imposible combinación estética de Ramos dio paso a uno de los partidos más plácidos y también más convincentes del Real Madrid. El equipo de Zinedine Zidane aprovechó la bisoñez de la Real Sociedad, un equipo en retroceso, lastimado por la salida de Iñigo Martínez al Athletic de Bilbao, incapaz de mantener el nivel de solidez de la pasada temporada. Eusebio Sacristán pasó de entrenador de moda a estar a un paso de perder el trabajo en San Sebastián. El 4-0 con el que le castigó el Madrid en el primer tiempo deja al ex del Barcelona en situación delicada. Nadie agradeció más la tibieza de la Real que Cristiano Ronaldo. Quizás excitado por el aroma de proximidad de la Champions League, la competición para la que reserva sus mejores noches, el portugués anotó tres goles (su primer hat trick de la temporada), y dio el pase de gol a Lucas Vázquez en el primer minuto de juego para romper el partido.

“Estaba muy preocupado por la imagen que estábamos dando. No se corresponde a lo que es nuestro equipo y lo que ha sido siempre, un equipo que siempre ha competido bien, y que hoy inexplicablemente hemos hecho 45 minutos realmente malos”, dijo Eusebio a posteriori. El Madrid olió la sangre y se lanzó al cuello de los vascos, con Modric más achispado y Marcelo al nivel de desatascador y generador de juego al que tenía acostumbrado. No necesitó Zidane ni de Isco (al que sitúan fuera del Madrid) ni de Gareth Bale, ni siquiera de Benzema (otra vez pitado por sus fallos). Hasta Marco Asensio volvió a recordar al jugador que maravilló en pretemporada y en el inicio de competición.

El segundo tiempo fue un trámite que sirvió apenas para que la Real Sociedad maquillase el desastre y Zidane rotase. Hasta Cristiano, feliz por su tercer gol, tuvo un gesto de generosidad con Benzema, al que defendió de los pitos cuando normalmente le protesta sus tiros a puerta sin pedirle permiso. “Me gustó cómo salimos desde el principio. Hubo determinación y ganas. Podemos estar satisfechos con ello. Así preparamos bien el partido del miércoles”, dijo Zidane, reconociendo la obviedad: todo en el Real Madrid pasa por el PSG. El equipo francés ganó con lo justo al Toulouse a domicilio y Mbappé se llevó un fuerte golpe. Todo eso parece más importante que los 5 goles a la Real Sociedad.