Situaciones desesperadas requieren medidas desesperados, o al menos eso parece haber pensado el Deportivo de La Coruña, que acaba de anunciar el fichaje de Sulley Muntari para lo que resta de temporada. En un intento de corregir la mala gestión del mercado de invierno, que se presentaba como una oportunidad para arreglar la también mala gestión del mercado de verano, el club blanquiazul ha visto en el ghanés la solución para sus problemas en el centro del campo.

Se trata de todo un canto a la nostalgia por parte del club gallego, que ha tenido que recurrir a un jugador que lleva 10 meses sin disputar un partido oficial. La última vez que pisó el verde fue con la camiseta del Pescara en abril de 2017, un encuentro que por cierto terminó abandonando por recibir insultos racistas.  Su contrato temporal con el club italiano pareció llegar a un sospechoso y anticipado final (no disputó los últimos partidos del Calcio a pesar de que su equipo se jugaba el desenso, que se consumaría -ay, Deportivo-) después de que el africano abandonara un partido por recibir insultos racistas. “Me trataron como un delincuente”, explicó Muntari su sentir tras lo que vino después de su comportamiento.

Desde entonces ha estado sin equipo, aunque lo que despierta más incógnitas sobre el rendimiento que pueda dar Muntari no es este último año en paro, sino las temporadas anteriores. Porque el africano estaba prácticamente retirado del fútbol de élite desde la 2014-15 su última campaña en el Milan antes de irse al fútbol árabe, y desde 2010 sólo ha jugado más de 20 partidos en un curso. Mientras, el africano tuvo tiempo de involucrarse en un arriesgado negocio de coches deportivos de lujo en Italia que casi acaba con sus ingresos futbolísticos.

Todo hace indicar que el Depor ha obviado toda esa parte y ha decidido apostar fuerte a repetir la operación Ryan Babel. Es decir, recoger las cenizas del que antaño fuera un jugador de primer nivel europeo y aprovechar sus últimos coletazos. Con el holandés salió bien (no salió tanto cuando se quiso repetir la jugada con Kakuta la temporada pasada) y la esperanza es que en Riazor se vea a ese Muntari que bajo las órdenes de Mourinho triunfó en el Inter campeón de Champions y fue una de las estrellas de Ghana en el Mundial 2010.

Su gran aval es Clarence Seedorf, con el que coincidió como jugador e incluso estuvo a sus órdenes como entrenador en el Milan. El técnico está teniendo un comienzo complicado en el Depor y puede que no tarde en recurrir a algo que ya conoce. Puede que Muntari no sea lo que buscaba la dirección deportiva coruñesa, pero será con lo que tenga que conformarse para intentar salir del descenso después de naufragar en uno de los eneros con más movimientos de los últimos años.