Diego Simeone es todo pasión. Uno ve los partidos del Atlético de Madrid y se contagia de su actividad en el banquillo, sus gritos, sus aplausos, su petición de apoyo de la grada. Siempre apela a lo sentimental el Cholo, consciente de que esa tensión e identificación emocional es base importantísima del fútbol que propone. Se sabe líder del equipo en ese aspecto y se sabe líder de la grada por el mismo motivo. Cualquiera diría que el único aspecto de su gestión deportiva en la que Simeone no se deja llevar por el corazón es en el tema Fernando Torres. Ahí, el Cholo se vuelve frío y calculador: pasados los mejores años de su carrera y ante su dificultad para hacer gol, al argentino no le cabe el símbolo del Atlético de Madrid en sus planes de futuro. Así de sencillo, como si fuera un Cerci de la vida. Y eso está empujando a Torres poco a poco hacia China.

Con la complicidad del Atlético, además. Según informa la radio española Cope, el club madrileño vería con buenos ojos hacer un pack en la venta del belga Yannick Carrasco al Dalian Yifang chino, por (madre mía) 70 millones de euros. En esa operación quieren incluir a Fernando Torres, por el que el club asiático también ha preguntado. El movimiento permitiría al Atleti saldar el pago por Carrasco al Mónaco y deshacerse del embarazoso momento de tensión entre los dos machos alfas del club. Uno que ejerce como tal, Simeone, y otro que sin querer lo es, por todo lo que representa. 

Simeone no cuenta con Fernando Torres, no lo hacía antes de tener a Diego Costa y menos ahora. Su ataque está cubierto con el hispano brasileño, con Griezmann y con el más discutido Kevin Gameiro, que además ahora está en racha. Y si no, le vale Correa para una de esas plazas de ataque. Y lejos de mostrarse condescendiente y comprensivo con el veterano Torres, símbolo de la cantera rojiblanca, estrella desde los 17 años cuando lideró al Atlético en Segunda división, recibido por 50.000 personas en el viejo Calderón cuando regresó a casa después de su etapa en la Premier, el Cholo se muestra frío y distante. Así se expresó en la previa del duelo intrascendente de la Europa League ante el Copenhague. “Usted ha hecho todo lo posible para que eso ocurra ¿Estaría dispuesto a hacerlo también para que se quedase Fernando Torres?”, le preguntaron. “No”, respondió Simeone.

La afición del Atlético tiene un dilema, porque Simeone y Fernando Torres son queridos por igual, por más que la aportación deportiva del primera en la historia reciente del club es mayor que la del segundo, mito viviente de la entidad. Nada de eso parece importarle en público al entrenador, que tras el partido de este jueves fue si acaso más claro aún. “Interesa que el equipo gane, siga creciendo, los dos queremos al club y lo mejor para el club, Fernando desde su lugar y yo desde el mío, y no hay más que eso. Estoy al tanto de que el mercado chino está latiendo y es elección del que quiera salir al mercado chino”, espetó el argentino. Mientras, Fernando Torres cuenta las ofertas de mercados secundarios (Estados Unidos, México…) antes de hacerse a la idea de China. Pero la puerta asiática se la enseñan.

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