Puede decirse que quizá sea demasiado tarde. Que la resaca del histórico 2017 le ha pasado factura al Real Madrid y que le ha dejado fuera de La Liga y la Copa del Rey. Pero el conjunto blanco parece haber despertado y con la llegada de la fase decisiva de la Champions ha encajado todas sus piezas. En las últimas dos semanas ha disputado cinco encuentros que ha saldado con cinco victorias y 20 goles a favor. En el más reciente, este fin de semana ante el Alavés, ha recuperado además un arma que parecía tener olvidada, la conocida como BBC.

Por primera vez en lo que va de temporada, Zidane alineó de inicio a Karim Benzema, Gareth Bale y Cristiano Ronaldo. Por detrás muchos cambios obligados por las lesiones, sin Lika Modric, Toni Kroos ni Marcelo. Le costó arrancar al equipo blanco, hasta que el delantero francés destapó el tarro de las esencias, esas que muchas veces se pierden en las estadísticas de goles marcados. Primero para asistir de tacón a Cristiano al borde del descanso, luego para robar y hacer lo propio con Bale al inicio de la segunda parte.

Benzema, centro de las críticas durante los últimos meses, es el mejor socio para sus dos compañeros. Su desidia y en ocasiones su falta de acierto sacan de quicio a la afición blanca, pero pocos canalizadores mejores para el ataque madridista que su pluma fina. Nunca le faltó el apoyo de Zinedine Zidane, que ahora empieza a recoger los frutos de esa fe ciega en su compatriota. Justo en el momento más importante de la temporada.

Los dos goles encarrilaron el encuentro que terminó resolviéndose con goleada y, lo que es más importante, un gesto pocas veces visto a Cristiano Ronaldo y que refleja bien claro la importancia que el portugués le concede a Benzema. Tras la primera asistencia ya pidió la ovación para el galo, y tras hacer él mismo el tercero a pase de Lucas Vázquez, le cedió el penalti que habría supuesto su hat-trick. No sé cuántas veces se habrá visto al luso ceder un tanto, pero Karim no desaprovechó el regalo para cerrar el marcador.

Todo funciona ya en el Madrid, resultados y química, recuperando además al mejor Cristiano, como líder y también como goleador después de alcanzar los 300 goles La Liga. También a la BBC, que volvió a marcar al completo en un encuentro de la competición doméstica, algo que no hacía desde casi dos años.

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