Nunca antes el Girona había jugado en el Camp Nou en Primera división. La afición del Barcelona lanzaba puyas al Espanyol diciendo que éste era el verdadero derbi catalán, en plena tensión política y con la provincia gerundense cuna del independentismo de la región. El Girona es el equipo de moda en España por su sorprendente desempeño y Pablo Machín el entrenador fetiche del momento. A los 2 minutos, el modesto equipo catalán ganaba 0-1 con gol de Portu, un talentoso jugador que sirve para casi todo. El partido terminó 6-1 y ese pudo bien ser el resultado al descanso por obra y gracia de un genio llamado Leo Messi. Nada parece sorprender ya cuando se trata del argentino, pero aún así: la enésima exhibición de Messi mantiene al Barça con la cómoda ventaja en la Liga.

En el partido de ida, ganó muchos titulares el marcaje al hombre que le hizo Maffeo a Messi en Montilivi. No fue el caso en el Camp Nou, y la valentía del Girona en ese aspecto y en la rapidez de las contras con Portu y Choco Lozano lanzados a por Piqué y Umtiti produjo un gol y alguna parada meritoria de Ter Stegen. Insuficiente ante Messi. El 10 asistió a Luis Suárez en el empate, marcó los dos siguientes (uno de ellos, un hipnótico tiro libre por debajo de la barrera), perdonó otro en una vaselina sacada bajo palos, dejó ante el portero rival a Dembelé y a Jordi Alba para hacer gol, participó de manera decisiva en el 4-1 antes del descanso, rozó el gol en un mano a mano y en una falta que sacó el meta del Girona… En fin, una exageración que desafía todos los récords y límites de lo conocido. 

Messi se convirtió en el máximo asistente histórico de la Liga española alcanzando los 148 pases de gol. El Girona es el 36º equipo al que le hace gol en el campeonato local, más equipos que nadie en la historia del torneo. No parecen los números más trascendentes, pero es que a Messi no le quedan muchos récords que batir. Lleva 29 goles desde fuera del área, 10 más que el segundo en toda Europa, que da la casualidad de que es Coutinho. Su rutinaria brillantez hace que el golazo del brasileño para hacer el 5-1 o el mucho mejor rendimiento de Dembelé pasen como notas a pie de página. O que Luis Suárez mantenga unos números increíbles en los dos últimos meses. 

“Es difícil habituarse a estas cosas, sobre todo cuando hablamos de un jugador del que parece que ya lo hemos visto todo, pero Messi siempre te sorprende. Es un jugador que siente una gran responsabilidad hacia el equipo: teníamos el marcador en contra y asumió la responsabilidad. Messi lo hace fácil, pero no es tan fácil”, se rindió Ernesto Valverde ante la evidencia. La vida es sencilla cuando el mejor jugador del mundo se empeña en demostrarlo semana tras semana.