Desde muchos ámbitos de las redes sociales había comentarios socarrones al respecto, sobre todo cuando los avatares y las bios de los usuarios tiraban a algo relacionado con el Real Madrid. El Barcelona llevaba sin que le pitasen un penalti en contra dos años, desde febrero del 2016, cuando el Celta le plantaba cara en el Camp Nou y el sueco John Guidetti marcaba desde los once metros. Chanzas y quejas amargas se sucedieron desde entonces sobre qué tenía que suceder para que le pitasen un penalti en contra al Barça. Pues ocurrió en Las Palmas, y le costó un serio disgusto al equipo de Ernesto Valverde, justo en el momento más inoportuno: el Atlético de Madrid se queda a cinco puntos justo antes del duelo directo entre ambos que decidirá la Liga.

Rabian los medios de Barcelona contra el árbitro Mateu Lahoz, una estrella del fútbol español por su histrionismo y su afán de protagonismo, el típico árbitro que se dirige a los futbolistas de los equipos grandes por su nombre de pila, y por el número de dorsal al resto. Lahoz pitó un penalti extraño para romper la racha del Barça, una mano de Digne después de que el balón rebotase en el palo tras una posible falta sobre Vermaelen. Poco antes, decidía no amonestar una mano fuera del área del flojo portero Chichizola, una de las razones por las que Las Palmas está luchando por evitar el descenso y lleva 9 puntos de 33 últimos. Uno de ellos contra todo pronóstico ante el Barça, que sólo pudo hacerle un gol a uno de los peores equipos defensivos de Europa.

Hasta el siempre comedido y correcto Ernesto Valverde se refirió al asunto. “Es verdad que en el descanso he estado hablando con él [Mateu Lahoz] porque había una jugada muy clara por manos fuera del área, pero no la ha visto, aunque tampoco lo ha hecho ni el cuarto árbitro ni el línier. No quiero analizar las decisiones del árbitro, pero soy yo el que tendría que preguntar qué es lo que ha pitado. Yo no lo sé, no lo sabemos todavía, ha sido un penalti invisible. En el vestuario no sabíamos quién había hecho el penalti, pero bueno él debe haberlo visto muy claro”, espetó el casi siempre estoico entrenador vasco. Pero también recordó: “En en el primer tiempo se intuía que estábamos cerca de hacerles el gol. Y más cargándose ellos de tantas amarillas, pero nos hemos ido al descanso con un resultado bastante corto. Nos ha faltado combinación”.

Leo Messi fabricó un gol para Luis Suárez que el charrúa no convirtió, luego rozó el tanto de falta directa antes de convertir otro por la escuadra, al palo del portero. Es el cuarto gol de libre directo del argentino, más que nadie en Europa, otra muesca más en el historial del 10. Pero el Barça pagó cara su condescendencia con un Las Palmas flojete. Coutinho y Dembelé salieron desde el banquillo, al igual que Rakitic, sin éxito. Y aunque el arranque del segundo tiempo parecía que iba a ser una sencilla corrección del Barça para llevarse los tres puntos, no sucedió.

El tropezón cuando Messi no lo evita con sus exhibiciones llega en un momento delicado. El Atlético de Madrid y Griezmann llegan lanzados, y en el Camp Nou se medirán los dos aspirantes a la Liga , con los rojiblancos a 5 puntos. El Barça, que tenía la Liga en el bote, no puede permitirse otro resbalón.

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