La Liga la decide Leo Messi. ¿Quién si no? El astro argentino ha querido ampliar la distancia entre el Barcelona y el Atlético de Madrid, único perseguidor de los catalanes en la competición española, y lo ha hecho con una auténtica obra de arte en forma de falta directa que acabaría resultando decisiva. Los rojiblancos aumentaron su amenaza en la segunda mitad pero apenas inquietaron a Ter Stegen, que no tuvo que parar ninguna.

Pese a la presión alta inicial de los colchoneros, el Barça arrancó dominando la situación. Con un Andrés Iniesta imperial, los culés tocaban a su antojo y contaron con alguna que otra tímida ocasión para abrir el marcador, para Busquets y Umtiti. Lamentablemente, el encuentro del manchego duraría apenas 20 minutos, ya que poco después tendría que retirarse lesionado…. La posible baja de Iniesta para la vuelta de la Champions ante el Chelsea se convirtió en la única pega para el Barça.

Nadie mejor que Leo Messi para apaciguar esa temprana decepción. Una falta de Thomas al borde del área era la oportunidad que necesitaba la Pulga para volver a demostrar que es uno de los mejores lanzadores del planeta a balón parado, sino el mejor. El argentino la colocó donde ni siquiera un gigante como Jan Oblak puede llegar y, de paso, alcanzó la mágica cifra de 600 goles en toda su carrera. Es su tercer tanto de falta consecutivo, el que más ha metido está temporada en Europa.

Ya sin Iniesta, Coutinho elevó su fútbol y se convirtió en el faro de los culés, incluso disponiendo de su ocasión antes del descanso. Si bien el Barça tenía controlada la posesión, el 1-0 era peligroso y el Atlético despertó tras el paso por vestuarios. Los cambios del Cholo también ayudaron, especialmente las salidas de Correa y Gameiro. 

Ter Stegen debió intervenir por primera vez a la hora de partido a disparo de Saúl, mientras el Barça optaba ahora por las contras. Después de un chut muy alto de Griezmann, ambos equipos enviaban el balón a la red, pero los tantos de Luis Suárez y Gameiro eran anulados (justamente) por fuera de juego. El ímpetu del Atlético duró poco y el encuentro se diluyó, decidido, un día más, por Messi. Ni el cansancio que adujo Busquets al final del partido impidió al Barcelona dejar la Liga casi inalcanzable.

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