El Barcelona se jugará el pase a los cuartos de final de la Champions League ante el Chelsea, un partido decisivo para la temporada de los azulgrana, con la Liga española casi bajo el brazo y la final de Copa del Rey esperando. Es una cita grande que llega lejos de las últimas rondas europeas, ante un rival de renombre, y en la que una derrota puede dejar marcada la nota global de la campaña. En esa cita tan importante, hay un amplio porcentaje de posibilidades de que Ousmane Dembelé no sólo sea suplente, sino que ni siquiera juegue un minuto. El entorno azulgrana da ya por perdida la primera temporada del extremo francés en el Barça, todo tras pagar por él una cifra estratosférica.

Mala señal cuando los rumores brotan alrededor de un futbolista cuyo rendimiento no acompaña la expectativa de su fichaje (y, sobre todo, su precio). En las últimas horas, el aficionado del Barcelona ha podido leer sobre Dembelé que le gustan más las hamburguesas de producción en cadena que la equilibrada dieta del Mediterráneo español. Y que, a sus 20 añitos, la animada noche de la capital catalana es una tentación demasiado grande para un chico que no habla los idiomas locales y que se ha mudado solo mientras sus padres se divorciaban. La prensa que sigue la actualidad del Barça también apunta que Dembelé ha contratado al margen del club a un nutricionista y a un osteópata (más sospechoso lo segundo que lo primero), algo que ha enarcado cejas en el Barça, que entiende que el francés no está contento con el origen y la gestión de las lesiones sufridas desde su llegada a la Ciudad Condal.

“Me sorprende la pregunta. Muchos jugadores buscan lo mejor para rendir fuera del campo, y contratan nutricionistas. Estamos contentos con él”, salió al paso de la polémica Ernesto Valverde, tras la final de la Supercopa de Cataluña contra el Espanyol. El Barça ganó el partido en los penaltis con actuación decisiva de Cillesen, y Dembelé fue titular en un once con jugadores menos habituales y del filial azulgrana. Arrancó bien el francés, desbordó y mostró velocidad pero se fue apagando y apenas terminó alguna jugada. “Ha empezado con muchas ganas y esperamos que eso se traduzca en la Liga, que el sábado ya hay partido”, afirmó con franqueza Valverde.

Con Dembelé en el campo, el Barça no fue capaz de hacer gol, y a pesar de los fervorosos intentos del club en las redes sociales por hacer destacar su rol ante el Espanyol, no convenció demasiado. Las palabras del entrenador vasco apuntan a que quizás juegue minutos de relleno ante el Málaga (el último de la Liga) para dar descanso a otros más seguros para jugar ante el Chelsea. Apenas ha disputado 10 partidos con la camiseta azulgrana desde el pasado verano. Mala perspectiva para un jugador que llegaba con vitola de estrella y tras desembolsar 105 millones más jugosos variables. La ventaja de Dembelé es que es tremendamente joven y puede aprender de todo esto.

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