La presente temporada se ha convertido para el Real Madrid en eso que transcurre entre partido y partido de la Champions League. Con la Liga ya sentenciada, el conjunto blanco se mueve por el campeonato doméstico buscando pequeños objetivos con los que motivarse cada fin de semana y, por lo visto ante el Girona, uno de ellos es vengarse de todos los equipos que se atrevieron a hacerle frente en la primera vuelta. Los de Zinedine Zidane salieron con la clara intención de atropellar al conjunto catalán y a los diez minutos ya ganaban gracias a un tanto de Cristiano Ronaldo, que en el segundo turno del campeonato español está imparable.

El portugués, cuya transición a un nueve puro se está culminando esta campaña, volvió a mostrar su versión más rematadora. Moviéndose siempre en el área, limitando su radio de acción y haciéndolo siempre bien, Cristiano Ronaldo fue una pesadilla para los tres centrales del Girona, que en ningún momento pudieron lo calizarlo. Ni a él, ni tampoco a un Benzema que sigue peleado con el gol, pero que le da sentido a cada balón que pasa por sus botas.

Consiguió igualar el encuentro el equipo revelación de Primera. Porque Machín ha construido un gran bloque, bien trabajado y que nunca se rinde. Y que además tiene en el balón parado una arma letal. En uno de los primeros acercamientos del Girona, el uruguayo Stuani batió de un brillante testarazo a Keylor Navas para equilibrar el encuentro en el marcador, que no en el césped.

Así se mantuvo hasta que Cristiano decidió ponerse a la par que los grandes delanteros de Europa en este fin de semana. Vistas las exhibiciones de Salah e Icardi. En apenas un cuarto de hora, marcó el segundo a pase de Benzema, le dio el tercero a Lucas Vázquez en otra maniobra de ariete dentro del área y aprovechó un rechace del francés para hacer el cuarto a puerta vacía.

La valentía del Girona y la relajación del Madrid prendieron la mecha del festival goleador en el que se convirtió el encuentro. La estrategia volvió a funcionar para los catalanes para que Stuani y Juanpe hicieran dos nuevos goles, pero entre ellos Bale ya había puesto el quinto de la tranquilidad después de una preciosa asistencia de Modric. La guinda, eso sí, tenía que ser para Ronaldo y su cuarto tanto con el que cerraba el set y el partido.