Eusebio Sacristán es un tipo con un carácter tranquilo y una imagen pública sosa. Lejos del tono agresivo de otros colegas de profesión, el entrenador vallisoletano dirige como jugaba: pensando, tocando bien la pelota y sin dar una mala patada. Eso puede hacer que tenga problemas para capitalizar sus buenos momentos y se lo lleven por delante en los malos. Y estos siempre acaban llegando, tarde o temprano, cuando no estás en un súper equipo. La Real Sociedad no lo es, pero podría ser incluso peor con la deriva del clásico vasco cuando Eusebio llegó a San Sebastián en noviembre del 2016. Año y medio después, la historia de amor entre técnico y club acabó como siempre suelen acabar estas cosas: con el despido del entrenador.

Eusebio salvó a la Real Sociedad del caos en que la sumió David Moyes, clasificó al equipo vasco para la Europa League y convirtió a los txuri urdin en uno de los equipos más atractivos de la Liga española.No le tembló el pulso en usar a Carlos Vela como quiso y desde el banquillo si fuera necesario. Convirtió en valiosos activos del club a jóvenes como Yuri Berchiche, Oyarzabal, Odriozola, etc. Hizo de William José un delantero centro tan decente que le vale a Tite para la selección brasileña. La Real Sociedad arrancó la temporada con la promesa de seguir creciendo la línea de la anterior, peor el equipo se fue cayendo en la irregularidad. Y la Real se fue alejando más y más de los puestos europeos para preocuparse incluso por los de abajo.

Demasiado para Eusebio, que tras caer en casa ante el Getafe a pesar de haberse adelantado en el marcador perdió el puesto que tanto había dignificado. La eliminación en Copa del Rey ante el modesto Lleida y la marcha de Iñigo Martínez al rival regional, el Athletic Club, fueron dos golpes muy duros a la moral frágil de un equipo y de un entrenador que sufre cuando las cosas no salen bien. La memoria es flaca y la prisa mucha en el fútbol actual, y a nadie ya parece importarle el juego vertiginoso de la Real con sus laterales proyectados a la línea de fondo contraria, los centros precisos y la sutileza de Xabi Prieto, los remates de Agirretxe cuando está sano, la calidad de Canales o la explosión de los jóvenes de la casa. 

Los malos resultados y el fichaje de Januzaj se han llevado por delante también al director deportivo de la Real Sociedad, el exfutbolista Loren, que llevaba una década planificando el equipo vasco. Como en todos los responsables de esta parcela, los errores pesan más que los aciertos cuando se hace balance, y de nada le sirvió a Loren (un exdelantero que acabó su carrera como central)  la encendida defensa de su amor al club que hizo un día antes el propio Eusebio. Loren, oliéndose cómo acabaría el entrenador que él eligió, presentó la dimisión horas antes del despido del técnico. Ahora la Real Sociedad busca entrenador y nuevo arquitecto. Con la tranquilidad de años de gestión deportiva que saneó sus otrora dañadas arcas y con un saco de jugadores jóvenes y baratos rodados en Primera división.