Más de 20 grados de temperatura y un sol radiante en el cielo. La tarde en Gran Canaria era tan plácida que invitaba a la siesta, así que Las Palmas y Real Madrid decidieron tomarse las cosas con calma, consecuentes con el período vacacional de Semana Santa. Los blancos resolvieron el partido entre bostezo y bostezo, antes por la incapacidad de los canarios que por iniciativa propia. La goleada 0-3 le sirve a los de Zinedine Zidane para mantener el tercer puesto en La Liga e intentar apretar al Atlético de Madrid, segundo, contra el que jugarán el derbi en la próxima jornada. 

Como es norma en los equipos de Paco Jémez, los locales intentaban sacar el balón pase a pase desde la defensa para después acelerar la jugada en el campo rival. Canarios y madrileños jugaron con idéntico propósito pero con dispar resultado, que para eso uno lucha por no descender y el otro lo hace por ganar la Champions League. Zizou dio descanso a Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y a ese Isco que, tras brillar con España, lamentaba no haberse ganado la confianza del entrenador de su club

Para el Las Palmas cada acción en su zaga era un suplicio. El Madrid, tranquilo, esperaba la oportunidad que sin duda iba a llegar. Como el asunto se iba demorando, Luka Modric decidió tomar la vía rápida. En el minuto 25 recuperó un balón en la mitad madridista del campo y lanzó a Gareth Bale con un pase largo que atravesó con suma facilidad dos líneas de la defensa amarilla. Cuando los centrales de la Unión Deportiva acabaron de girarse para correr hacia su portería, el galés ya estaba batiendo dentro del área al portero Chichizola

El empate dejó de ser una posibilidad en cuanto los canarios se empeñaron en demostrar los muchos motivos por los que un equipo acaba por precipitarse hacia la Segunda División. En una acción inocua de Lucas Vázquez, que estaba de espaldas a portería y a punto de salir de los límites del área, llegó Calleri y decidió darle una patada en un gemelo antes de que abandonase el área de castigo. El estúpido penalti lo marcó Karim Benzema, capitán circunstancial en este partido, para quien todos los goles que pueda anotar de aquí al final de temporada son pocos. 

Antes de terminar el primer tiempo se retiró con dolor en un pie el defensa merengue Nacho. El jugador lucía desconsolado en el banquillo. Era la primera lesión en toda su carrera profesional del futbolista de 28 años

La segunda parte arrancó con dos cambios ofensivos de Paco Jémez, dispuesto a jugarse el todo por el todo con tal de meter a su equipo en la pelea del partido. El empuje del Las Palmas duró cinco minutos: los que tardó Ximo Navarro en impactar contra la pierna de Bale tras un remate del galés dentro del área. Él mismo se encargó de chutar y marcar el consiguiente penalti. 3-0 y partido terminado con 40 minutos aún por jugarse. 

Lo sucedido a continuación no merece figurar en la memoria de esta temporada. Las Palmas y Real Madrid completaron un patético espectáculo de fallos defensivos y ocasiones de gol erradas por falta de la necesaria tensión para competir. Los detractores de Benzema y Bale podrán echarles en cara los remates claros estragados y algún sector de la afición madridista comenzará a preocuparse por el nerviosismo demostrado por su portero Keylor Navas pocos días antes de enfrentarse a la Juventus

Estos últimos son problemas del primer mundo futbolístico. Problemas de verdad son los de Las Palmas, incapaz de hacer cosquillas a un Madrid sesteante o de convencer a alguien de que pueden ganar un partido de Primera División de aquí a final de temporada. Lo tendrá que hacer contra el Levante la próxima jornada, su última bala para aferrarse a la máxima categoría. 

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