Menos su situación en la clasificación de la Liga española, los grandes rivales regionales de Galicia, Deportivo de La Coruña y Celta de Vigo, tienen algunos aspectos en común. Entre ellas, un entrenador con escasa experiencia como máximos dirigentes de un vestuario, y dos mediapuntas turcos de evidente calidad pero de rendimiento desigual. Los dos jugadores otomanos de los equipos gallegos, Emre Çolak y Emre Mor, han estado bajo permanente sospecha desde su llegada a sus respectivos equipos. Más sorprendente es el último caso, el de el turco danés Mor, un futbolista joven, fino y algo displicente, que ha sido apartado de las convocatorias del Celta por su entrenador, Juan Carlos Unzué.

Nadie lo veía venir, porque Emre Mor estaba, quizás, en su mejor momento desde su llegada a Vigo el pasado verano, mediante un pago de 13 millones de euros, el segundo más caro de la historia del Celta. El mes de febrero había sido muy positivo para el turco que apenas habla el idioma de su país porque se crió en la emigración en Dinamarca. Había participado en 8 partidos y 3 como titular, mientras el irregular Celta trata de apurar sus opciones de colarse en los puestos de clasificación para Europa League, carísima esta temporada. De hecho, Mor fue elegido el mejor jugador del Celta en el mes, un premio organizado por el otro nexo en común con el Dépor, su patrocinador.

Pero de repente, una gripe que visto lo visto quizás no lo fuera tal le apartó de un partido ante el colista Málaga, que terminó en decepcionante empate sin goles en Vigo. Y después de eso, el entrenador Unzué mandó a Emre Mor al rincón de pensar. El turco no fue convocado para jugar en Bilbao ante el Athletic, y el técnico no se anduvo con rodeos: “Siempre digo que convoco a los que mejor están y más demuestran que quieren jugar cada partido. Hemos confirmado un equipo más fuerte para este partido y para mí los que demuestran durante la semana actitud y están bien son los que juegan. El resto se queda en casa”. Más claro imposible.

El Celta necesita la calidad y el desborde de Emre Mor para darle un socio combinativo a Iago Aspas, quizás el jugador español más importante para un equipo de la Liga española. Sobre todo ante la caída en rendimiento de Pione Sisto, los problemas físicos de Daniel Wass y la lenta y sobre la marcha adaptación del argentino Lucas Boyé, fichado en el mercado de enero. El Celta jugará este fin de semana ante el Sevilla, un duelo importante para sus aspiraciones europeas, pero Emre Mor lo volverá a ver desde su chalé en la zona noble de Vigo. “Esta semana Mor ha reincidido y, por lo tanto, entrenó al margen y no está convocado”, dijo Unzué

Menos de 200 kilómetros más al norte, Emre Çolak jugará su segundo partido consecutivo como titular en el Deportivo de La Coruña, intentando evitar un imposible, el descenso de categoría. El turco entra y sale de las alineaciones, y cuando vuelve la afición y la crítica se pregunta cómo es posible que haya desaparecido. Pero esa es la tónica de sus dos temporadas en España, y su compatriota y de similar talla física Emre Mor debería evitar esa irregularidad. O algún problema incluso peor que vaivenes de rendiminto.

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