El partido estaba aún por decidir, pero Zinedine Zidane y Diego Simeone consideraron que ya habían puesto bastante de su parte para hacernos creer que el derbi interesaba de verdad a Real Madrid y Atlético de Madrid. Así que con 1-1 en el marcador, resultado que ya no se movería, Cristiano Ronaldo se fue al banquillo en el minuto 64. Siete minutos después saldría del césped Diego Costa. Ninguno de los dos entrenadores se habrían atrevido a una renuncia así en otras circunstancias, pero es que nadie creía ya en que La Liga tenga otro dueño que no sea el Barcelona, impulsado por su racha de 38 encuentros invicto

Antes de aquellos cambios el duelo madrileño respondió a la puesta en escena habitual cuando el encuentro se juega en el Santiago Bernabéu. El Madrid se abalanzó sobre el área visitante y el Atleti se guareció alrededor de su portero, el esloveno Jan Oblak, a la postre el mejor jugador del encuentro. En los despachos del Manzanares están preocupados por la posibilidad de perder en verano a Antoine Griezmann, pero no deberían descuidar la cláusula de rescisión de su guardameta, uno de los mejores del mundo a sus 25 años. 

Oblak demostró una gran diversidad de sus registros a la hora de mantener la meta intacta: paradas por reflejos, por colocación, por alto y por bajo, despejes y blocajes. Incluso los dos balones que estrellaron en los palos Asensio y Marcelo en el primer tiempo cabe considerarlos un acierto del portero: hay que ajustar mucho los lanzamientos, demasiado, para intentar superarlo. Keylor Navas, su homólogo en el equipo blanco, también demostró que está en un buen momento. Solventó un mano a mano con Diego Costa, la única oportunidad clara de los atléticos. 

El cerrojo de Oblak lo abrió Cristiano Ronaldo en el minuto 53, vengándose así de un gol cantado que el cancerbero le birló en la primera parte. Fue Gareth Bale, echado a la banda izquierda, quien centró un balón tan llovido que superó a todos los defensas de rayas rojas y aterrizó en la puntera de la bota del portugués. Su remate cruzado a corta distancia fue demasiado hasta para el meta del Atlético. 

El Madrid se lanzó entonces a por la sentencia, pero en pleno aluvión su rival demostró que también tiene colmillos aunque los enseñe pocas veces. Apenas cuatro minutos después del tanto merengue, Griezmann hizo una pared con Vitolo y encontró un huevo entre Navas y los centrales para alojar la pelota en las redes del equipo local. Lo celebró bailando como un personaje del Fornite, el videojuego de moda, haciendo el gesto de una letra ele de losers (perdedores) en los morros de la afición madridista. El detalle, por fortuna, no tuvo mucha trascendencia. Pocas cosas pasan a veces en el fútbol para lo que podría pasar. 

Con las tablas en el marcador, Zidane y Simeone convinieron que a estas alturas les preocupan más sus compromisos europeos que su futuro en una liga con los días contados. Así que sentaron a Cristiano y Costa, respectivamente, y el partido se fue diluyendo con el mismo dominio merengue y la misma infranqueabilidad de un majestuoso Jan Oblak

El punto le valió a los dos equipos de tan poco como si hubiesen sumado tres. El Atleti se mantiene segundo en la tabla con 68, a once del líder, y el Madrid acumula 64. En Barcelona agradecen la rendición.  

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