Aún puede lograr la proeza de completar un campeonato invicto de cabo a rabo. Le restan siete jornadas para ello. Pero por lo de pronto el Barcelona ya ha demostrado que puede pasarse sin perder tantos partidos como dura La Liga en España. Con su victoria 3-1 ante el Leganés, el cuadro blaugrana igualó uno de los registros históricos del torneo: los 38 partidos sin derrota de la Real Sociedad de 1980 entrenada por Alberto Ormaetxea. El récord que el Barça podría superar la próxima jornada frente al Valencia, se lo reparten dos técnicos: Luis Enrique, que inició la racha en la pasada temporada, y Ernesto Valverde, que la mantiene en la actual. “Es un récord compartido con Luis Enrique. Es un récord del Barça”, dijo el Txingurri en su partido número 50 en el banquillo. 

Pero si la marca tiene un nombre asociado, ese es, cómo no, el de Leo MessiEl argentino puso su sello en el encuentro del récord, con un hat-trick, su triplete número 40 con la camiseta azulgrana (suma otras cinco con Argentina). Él fue principio y final de todo, como casi siempre. Él, con sus 29 goles, explica un título que irá para la vitrina del Camp Nou dentro de siete jornadas. 

A diferencia de lo ocurrido en Champions League frente a la Roma, donde el Barça fue extrañamente cauto, en esta ocasión se empeñó en ganar desde bien pronto pese a las bajas. Un doble pivote con Rakitic y André Gomes suplió la ausencia de Busquets; Sergi Roberto ocupó el carril izquierdo de la defensa por la falta de Digne; y Vermaelen se pudo vestir una vez más de corto para dar descanso a Umtiti. Los blaugrana dominaron y convencieron, aunque el portero Cuéllar se empeñaba en demorar el gol. Así que Messi cortó por lo sano: un lanzamiento de falta directo ajustado al poste en el minuto 27 y un remate dentro del área a pase de Coutinho cinco minutos más tarde bastaron. Dos goles que sirvieron para acercar la victoria y el récord. 

Pero el Barcelona volvió a sestear, como si necesitase guardar fuerzas a la más mínima oportunidad para el tramo final de la temporada. El Leganés de Ander Garitano no necesita de tales facilidades para dar un susto a cualquiera. Sin temor ninguno aprovechó la bajada de revoluciones de los locales para cercar la portería de Ter Stegen. El Zhar tuvo premio en el minuto 68, cuando un disparo desde la frontal del área rozó el tacón de Sergi Roberto lo justo para alejarse de las manoplas del portero alemán. 

El 2-1 obligó a Messi a desperezarse de nuevo porque Luis Suárez ha vuelto a caer en un bache de malos remates preocupante, desperdiciando ocasiones que antes marcaba por inercia. La Pulga inclinó el campo otra vez hacia la mitad de los pepineros y a tres minutos del final se encontró con un pase de Dembélé en el punto de penalti. El balón le tocó en el brazo y, quizás porque se acerca un Mundial y Leo lleva el 10 de Argentina, los árbitros son más permisivos con esas coincidencias maradonianas. Así que controló la pelota y marcó su tercer tanto con la calma habitual.

“Después de lo bien que lo habíamos hecho en el primer tiempo, nos queda la sensación de que hemos corrido mucho riesgo en el segundo”, reconoció Valverde tras el encuentro. “Los partidos que llevamos empiezan a pesar en las piernas. Pero con el 2-1 volvimos a apretar”, se excusó Piqué

La suerte para los culés es que, al igual que el comisario Gordon en Gotham City, cuentan con alguien para que los saque de problemas. Hoy volvieron a activar la Messi-señal y el héroe los salvó a cambio de llevarse el balón a casa.