Hace varios meses que, para el Real Madrid, La Liga es eso que transcurre entre partido y partido de Champions League. Un trámite semanal que resolver y en el que hacer pruebas, mantener el ritmo de algunos jugadores y descansar a otros. Si el encuentro además es en casa del colista virtualmente descendido, la tensión del duelo se reduce al mínimo, con la única duda de si la cita terminará en pinchazo o resuelto por alguna genialidad blanca.

Contra el Málaga ocurrió lo segundo, con Isco asumiendo el protagonismo en la que fue su casa. El genial mediapunta completó un partido lleno de los habituales destellos de su repertorio y ajustició a su ex equipo con una falta directa perfectamente ejecutada. No celebró y pidió perdón a sus paisanos, pero él es el primero que sabe que para mantenerse en el once inicial de Zidane necesita ser decisivo en cada partido.

No estaba siendo tampoco el típico encuentro aburrido del Madrid. Sin Cristiano, ni Modric, ese ya tan recurrente ‘plan B’ del técnico madridista salió con ganas a La Rosaleda. Con Kovacic, Asensio y Lucas Vázquez moviéndose continuamente, la verticalidad blanca no hacía más que desbordar la zaga local, con el único pero de un Benzema que sigue haciendo todo menos marcar goles.

En ese todo destaca su capacidad para hacerle la vida más fácil a sus compañeros. Como en el segundo tanto. Ya tras el descanso, el Madrid bajó el ritmo, pero una recuperación de Casemiro dio pie a la enésima genialidad del francés. Controló en la frontal y con un amago dejó congelada a toda la defensa del Málaga y solo a Isco dentro del área. Como no quería volver a disculparse, el antaño héroe local le sirvió el tanto en bandeja al brasileño, que acompañó toda la escena tras robar él mismo la pelota.

No dio para más el partido en los últimos minutos. Si eso para que Zidane se acordara de los siempre ausentes Ceballos y Mayoral y para que Rolan se llevara el premio del gol en el descuento. La mejor noticia para el Madrid, ya con el Bayern y la posibilidad de una tercera Champions consecutiva en el horizonte, es mantener la presión sobre el Atlético de Madrid por la segunda plaza, ahora mismo a cuatro puntos cuando todavía quedan 18 en juego.

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