En Galicia, consideran a Buenos Aires y su área metropolitano como su quinta provincia. La gran capital argentina fue un foco importantísimo de la emigración gallega en el siglo XX. Leo Messi nació en Rosario, pero cualquiera diría que tenía un vecino gallego que le hizo bullying en la escuela, o que uno le intentó robar una novia, o algo parecido. Así se explicaría la inquina que le tiene Messi al Deportivo de La Coruña. O quizás todo sea mucho más fácil: que el 10 es un genio, que el rival no importa, y si importa resulta que no es muy bueno. Leo marcó un hat trick en Riazor para darle la victoria al Barcelona, un triunfo que suponía el título de Liga confirmado ya para los azulgrana, y de paso mandaba al Dépor a Segunda división.

Hace 24 años, Barça y Deportivo disputaban el título español en la última jornada, los dos empatados a puntos y con todo por decidir. El resto es historia del fútbol contemporáneo: el equipo gallego fallaba un penalti en el último minuto, y le daba la Liga al Barça entrenador por Cruyff. Casi un cuarto de siglo después, 60 puntos distancian a a ambos equipos en la clasificación de la Liga. Buena parte de esa sideral diferencia la marca Leo Messi, de cuya motivación dependía en gran medida lo que sucedería en Riazor y con el Deportivo. Con la Liga decidida ya hace semanas y con la duda de si el Barça querría ganarla en el Camp Nou ganando derrotando a Real Madrid, el ímpetu en el duelo de trámite en A Coruña era una duda. Messi no dejó ninguna, porque sus tres goles le permiten mantenerse en la lucha con Salah por la Bota de Oro 2018, y de paso ya acabar con la incertidumbre. Del título del Barça y del descenso del Dépor.

El equipo coruñés rubricó un destino irremediable tras una temporada desastrosa. Acumula 3 descensos en los últimos 7 años, dos ascensos y dos permanencias agónicas. El sufrimiento de la afición del Deportivo de La Coruña tiene difícil parangón entre la élite del fútbol español. Y justo en la temporada en la que se suponía que su delicadísima situación económica que le tuvo al borde de la desaparición se había aliviado. Después de dos entrenadores despedidos y un tercero. Clarence Seedorf (tan mediático como volátil en sus decisiones y poco coherente en ellas) con escasas o nulas opciones de seguir, el desastre se veía venir de lejos y acabó ante el Barcelona antes de que fuera aún más doloroso la próxima jornada en campo del eterno rival, el Celta de Vigo.

El Dépor vendió cara su piel ante el Barcelona, no se dejó llevar ante el rápido 0-2 con el que el Barça se encaminaba al descanso, e igualó con goles de Lucas Pérez y de Emre Çolak, sus dos jugadores de mayor talento y decepción en relación directamente proporcional. Pero Messi no quería esperar más y marcó dos goles en el tramo final para el 2-4 definitivo. Es el tercer hat trick que Leo le hace al Deportivo de La Coruña, los tres en su propio campo de Riazor. Messi le ha marcado 20 goles al Dépor en su carrera, una de sus víctimas preferidas. En otro sería inquina, quizás en el caso de la Pulga sea simple consecuencia lógica de su talento. De sus acciones derivaron un título de Liga y un descenso, los dos tan cantados como merecidos. 

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