Pese a estar en la situación clasificatoria más divergente, la vida del equipo que ya es campeón de La Liga, el Barcelona, y la de los tres equipos ya descendidos a Segunda División (Deportivo, Las Palmas y Málaga), se asemeja en algo. A todos les restan aún dos jornadas por jugar pero sus preocupaciones nada tienen que ver con lo que sucede en el campo. Mientras unos planifican para intentar el ascenso incluso antes de que su descenso sea oficial, el Barça tiene multitud de frentes abiertos, tantos que resultaba fácil olvidarse de que hoy debía jugar un partido contra el Villarreal aplazado por la final de la Copa del Rey. No se olvidaron los jugadores, que le pegaron un revolcón a los visitantes: 5-1.

Está el barcelonismo ocupado en si ficharán o no a Antoine Griezmann; en despedir como se merece a Andrés Iniesta (volvió a recibir una ovación en pie del Camp Nou) y en conocer el incierto destino futbolístico del manchego; o en reclamar con indignación por la sanción de cuatro partidos a Sergi Roberto tras su expulsión en el Clásico frente al Real Madrid. Si hubo quien miró de hito en hito al partido en lugar de estar rastreando noticias en el teléfono móvil fue porque recordó que, ya que han llegado sin tropezar hasta aquí, el Barça quiere lograr el récord de un torneo inmaculado, sin derrotas: 38 jornadas sin fallo. Ya lleva 36. 

La última se gestó con una filigrana de Ernesto Valverde, que prescindió de inicio de Luis Suárez (y de Ter Stegen, Umtiti o Jordi Alba) y escoltó a Leo Messi con los dos fichajes más rutilantes de la temporada, Dembélé y Coutinho. Se es más paciente con el brasileño, al que pese no haber brillado aún a la altura de su fama, se le agasaja con frecuencia con la titularidad. Con el extremo francés hay más dudas, tantas que pocos llorarían que saliese para dejar sitio en el equipo a su compatriota Griezmann el próximo curso. Pero Ousmane demostró con un doblete y su mejor partido como blaugrana que dentro de él sigue estando ese jugador por el que se pagaron 105 millones de euros. El gol con el que cerró el partido en el descuento puede ayudarle a comprar tiempo en Barcelona. 

Antes que Dembélé perforaron la portería de Sergio Asenjo en el primer cuarto de hora de encuentro Coutinho y Paulinho. Después, era inevitable, lo haría Messi para distanciarse un poco más de Salah en la lucha por la Bota de Oro. Sansone alzó la voz con un tanto para el Villarreal en una segunda parte que transcurrió sin pena ni gloria de no ser por la reivindicación del joven galo y por la posibilidad de volver a ver en acción a Yerry Mina, el casi inédito fichaje de invierno para la zaga

El encuentro se abrió con un homenaje del Barça a todas sus secciones deportivas, que se han proclamado campeonas de los torneos de copa este año. También con el del Villarreal al campeón de liga, al que le hizo el pasillo que le negó el Real Madrid en la jornada precedente. Son esas cosas, las que no tienen que ver con el juego, las que entretienen a un equipo que sigue jugando una temporada ya acabada.

No Hay Más Artículos