Al Barcelona le quedaba un estímulo estadístico para mantener el interés en los partidos que sobraban desde que cantara el título de Liga en Riazor. Acabar el torneo sin perder ni un solo partido no era decisivo pero sí quedaba bonito en el currículum de la temporada. Quizás plantarse en el campo del inesperado mejor equipo del tramo final de la Liga española, el Levante, sin Messi y con una defensa formada por Yerri Mina y Vermaelen era tentar demasiado a la suerte. El entusiasmo del equipo valenciano, que lo pasó mal para salvarse antes de hacerlo de manera muy holgada, pasó por encima de esa motivación a la que se agarraba el Barça en el final de curso. Adiós al récord, aunque no sin lucha y convertir un 5-1 en contra en un agónico 5-4 que bien pudo ser un empate final.

A los 8 minutos, Boateng ya había testado la maleabilidad de la zaga del Barcelona, y tres minutos después Bardhi encontraba el larguero anunciando lo que se venía: cada llegada del Levante era una ocasión flagrante de gol. El 2-0 a los 30 minutos incendiaba el Ciudad de Valencia con la pasión de un modesto que no se juega nada y quiere darse un homenaje ante el campeón. Sólo Coutinho parecía mantener la tensión competitiva: los tres goles del brasileño dieron chance al Barça de maquillar un flojo partido de Iniesta, Rakitic, Dembélé, Busquets y compañía. No fue suficiente porque aunque el brasileño hizo el 2-1 antes del descanso, justo después Bardhi marcaba el 3-1 y Boateng redondeaba su gran noche con un hat trick que elevaba la ventaja del Levante al 5-1.

Estuvo cerca el Barça de igualar la cosa pero fue síntoma de su mal partido el hecho de que, con 20 minutos por delante después del 5-4 marcado por Luis Suárez, no tuviera arrestos ni ideas para un gol más. “Me da mucha rabia no haber acabado invictos, pero ya no lo voy a solucionar. Hay que mirar hacia adelante”, dijo Ernesto Valverde tras el partido. “Ellos también jugaban muy libres porque ya no tenían la tensión de la temporada y hay que reconocer lo que han hecho, aunque es extraño que encajemos cinco goles por la trayectoria de la temporada. Por lo menos no han bajado los brazos, que sería lo normal”, reconoció el mérito de la reacción de sus jugadores el técnico vasco, a pesar de que no había mucho en juego.

El Barcelona no encajaba 5 goles desde el 2003, en una etapa muy distinta y mucho más gris que la que atraviesa el club catalán ahora. La derrota en campo del Levante rompe otra racha de 43 partidos sin caer en la Liga, otro récord para un equipo que ya sólo jugaba para las plusmarcas. Por lo menos se dejó el de la Liga perfecta con un partido para recordar.