Gafas de pasta negra, barba de tres días perfilada, peinado cuidado, americana gris y verbo pausado. El argentino Antonio Mohamed, pese a lo curioso de su apellido, podría pasar por un entrenador de fútbol cualquiera. Pero quien lo conoce bien lo recuerda con otros atributos: el pelo largo o con rapado y teñido multicolor, el ligero sobrepeso de los tipos talentosos que desprecian la preparación física y un apodo, El Turco, que lo ha acompañado desde el césped al banquillo. Ese personaje de dos almas, la de futbolista volcánico y la de preparador concienzudo, es el nuevo entrenador del Celta de Vigo

El equipo gallego añora aún a Eduardo Berizzo, el míster que mejor ha encarnado el fútbol que gusta en Balaídos desde los mejores años del club, a finales de la década de los 90. El poco sentimental presidente Carlos Mouriño desoyó el clamor de su afición y no pujó por la continuidad del entrenador que se fue a Sevilla, perdió su silla, y ahora podría reverdecer el recuerdo de Marcelo Bielsa, como discípulo suyo que es, en el Athletic de Bilbao. Los vigueses, que han trabajado bien el fútbol sudamericano (Berizzo, Cabral, Tucu Hernández y el goleador Maxi Gómez son prueba de ello), apuestan ahora por otro argentino que se declara seguidor de Alfio Basile

Mohamed (apellido que era el nombre de su abuelo árabe, emigrado a América) relevará en el Celta a Juan Carlos Unzué, cuyo paso de una temporada por el club se ha entendido como una regresión: en la calidad del fútbol y en los resultados (los vigueses quedaron en el puesto 12, sin opciones de competición europea). Allí esperan que practique el fútbol ofensivo y valiente que le caracteriza, aunque eso no implique siempre buscar el control del balón: “Directo al arco, esa es mi manera de jugar favorita”, sintetizó sobre sus gustos. 

Este hincha de Huracán, equipo en el que jugó y dirigió, traerá a España su larga experiencia en Argentina y México. Como jugador vistió también la camiseta de Boca e Independiente, y explotó en el desaparecido Toros Neza, entre otros equipos del país centroamericano. A las órdenes de Basile formó en la selección argentina campeona de la Copa América de 1991. Su prestigio como jugador lo trasladó a los banquillos, convirtiéndose en referencia de algunos de los cuadros más potentes de la Liga Bancomer, como Tijuana, América o Rayados de Monterrey, con los que ganó el Torneo Apertura. Brilla en su palmarés la Copa Sudamericana de 2010 que consiguió entrenando a Independiente. 

En el fútbol encontró refugio a una tragedia personal relacionada con el deporte por el que vive. Su hijo Farid falleció en un accidente de tráfico en Alemania cuando ambos regresaban de ver a la selección argentina en la Copa del Mundo de 2006. 

El Turco (un apelativo de mal encaje en Vigo, pues es con el que los hinchas se refieren a sus rivales del Deportivo de La Coruña) se acaba de despedir de Monterrey tras tres años y con la sensación de haberse probado lo suficiente en América para dar el salto al fútbol europeo. Ahora tendrá que probar que es mucho más que un sucedáneo de Berizzo. 

 

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