Fue una broma en todos los grupos de Whatsapp y redes sociales que no son aficionados del Real Madrid (e incluso, admitidlo, un poco también entre los que sí). En el tiempo añadido de la final de la Champions League, con todo ya más que decidido por la estelar irrupción de Gareth Bale en el partido y los garrafales errores del portero del Liverpool Loris Karius, el Real Madrid enfilaba un contraataque en la última jugada del partido. El receptor del balón en el extremo derecho del campo era Cristiano Ronaldo, que había tenido un partido de los suyos en los últimos tiempos: discreto, sin aportar goles y poco más en el resto. Todo el mundo sabía lo que iba a pasar: Cristiano iba a encarar a su rival para perfilarse primero a la izquierda y luego regatear para la derecha y disparar a Karius para buscar el gol y la foto final sin camiseta. En lugar de eso, un espontáneo saltó al césped de Kiev, interrumpió su jugada, frustró la opción de gol y Cristiano se quejó amargamente ante el inconveniente que tan sólo le incomodó realmente a su ego.

Minutos después de esta escena, se acabaron las bromas: Cristiano Ronaldo soltaba a la televisión oficial de la final de la Champions League en España que su salida del Real Madrid es cuestión de horas. “Fue muy bonito estar en el Real Madrid. En los próximos días daré una respuesta a los aficionados, que ellos sí siempre han estado a mi lado”. Nadie veía venir esto, nadie sabe si estaba calculado o es el fruto de la mayor rabieta infantiloide de un cinco veces ganador del Balón de Oro. Pero Cristiano parece tener muy clara su decisión de dejar el club blanco en cuanto regrese a Madrid y acaben los fastos de la decimotercera Champions League. 

“El futuro de un jugador ahora no es importante”, tuvo el coraje de insistir después de soltar la bomba en caliente sobre el césped. En la siguiente entrevista a otra televisión española, Cristiano Ronaldo no sólo no reculó, sino que añadió: “¿Triste, por qué? Nadie ha marcado más goles en la Champions que yo. No tengo duda ninguna, hablaré en los próximos días”. Las palabras del astro portugués enseguida eclipsaron el hecho histórico del Real Madrid, la tercera Copa de Europa seguida, una cuenta que no para de crecer, en buena medida gracias a los goles de Cristiano Ronaldo, al que quizás le duela ver en la web de Marca el títular “La 13ª es de Bale”.

Queda por saber si las palabras de Cristiano Ronaldo son el paso más fuerte jamás dado por ningún futbolista para tensar la cuerda con el presidente de su club para reclamar una mejora de contrato. Se sabe desde hace meses que Ronaldo no acepta que Messi cobre la barbaridad que le concede su reciente renovación con el Barcelona y que quiere ponerse al mismo nivel. Pero esta forma de decirlo y, sobre todo, el momento elegido para hacerlo, suenan demasiado extremos. Ya tras pasar por la ducha, Cristiano intentó apagar el incendio, algo imposible: “Quizás no debería haber dicho lo que dije. En unos días hablaré, no me escondo. Las cosas no se arreglan sólo con dinero y la vida no es sólo gloria. No puedo asegurar que vaya a a seguir, no es que no me sienta valorado. No es el momento correcto ahora para hablar de situaciones personales el día que hemos hecho historia”.

El sorprendente anuncio de Cristiano Ronaldo pilla al Real Madrid a contrapié, porque parecía más que seguro que Gareth Bale estaba fuera del club blanco después de una temporada irregular y el alto coste de la inversión. De hecho, tras la conquista de Kiev, también el galgo galés estaba de gira de despedida por los micrófonos. Pero en la misma noche, Bale hace un gol para la historia en el 2-1 que rompe al Liverpool y Cristiano Ronaldo se inmola ante la prensa mientras sus compañeros levantan la Champions League. El fútbol es imprevisible y ahora el Madrid puede encontrarse sin sus dos jugadores más caros después de su éxito europeo.

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