Ernesto Valverde vivió un final de temporada más agitado de lo que hubiera deseado, batacazo en Roma por la Champions League aparte. Al técnico vasco le tocaron las narices con rumores de que la directiva del Barcelona estaba insatisfecha con él a pesar de haber ganado la Liga y la Copa del Rey. Luego, vio cómo despedían al secretario técnico del club, el también exfutbolista Robert Fernández, con el que se llevaba bien. El mensaje para Valverde parece claro: no la cagues e intenta ganar todo lo que puedas sin levantar mucho la voz. Ahora, llega a la secretaría técnica del Barça Eric Abidal, un movimiento que puede completar la era francesa del club catalán.

El exlateral zurdo forma parte de la estructura técnica de uno de los mayores clubes de fútbol del mundo. Otra cosa es que su poder de decisión sea el del equivalente a su puesto en clubes más normales. El caso es que Abidal llega al Barça en un momento en el que la entidad catalana intenta convencer a dos franceses, el central Lenglet y, sobre todo, la estrella Antoine Griezmann. Dos movimientos que pueden ser claves para el futuro del Barça, reforzando su posición más frágil y corta de efectivos y añadiendo un nombre para el futuro y el tramo final de la carrera de Messi. A esos dos galos hay que sumar el recién renovado Umtiti y la otra gran apuesta /(multimillonaria) de futuro, Dembèlè. 

También está Digne, aunque el lateral suena como moneda de cambio para futuros traspasos este verano. Es bueno para el Barça que esta sea conocida como la época francesa, toda vez que lo más parecido es cuando ficharon a Petit y (perdón) Dugarry hace ya 20 años. Abidal es una figura respetada entre los jugadores que quedan en el vestuario azulgrana de su etapa como futbolista, y uno de los preferidos de la grada. La carrera del ex del Mónaco en el Camp Nou estuvo marcada por un cáncer de hígado que casi le cuesta la vida. Su historia de recuperación hasta levantar una Champions League es una de las más emocionantes del fútbol moderno.

Pero negocios son negocios, y el Barcelona prescindió de Abidal en un movimiento que se puso muy feo, con reproches del francés al club por un dinero pendiente y por creer que no lo consideraban válido. Eric Abidal demostró en el Mónaco que aún podía jugar, y luego quiso entrar en la directiva culé con una candidatura contraria al presidente que le echó. No lo logró, pero el actual mandatario, Josep Maria Bartomeu, hizo las paces con Abidal, primero colaborando con su fundación, luego haciendo al exlateral embajador del Barça por el mundo y ahora dándole un cargo importante en el organigrama técnico.

El sello más inmediato de Abidal puede ser traer debajo del brazo a Griezmann, dándole los toques finales a un traspaso que se viene gestando desde hace meses y en el que el factor emocional parece jugar un papel decisivo. El Barça sabe que Abidal no tiene experiencia en el cargo, pero buscan algo más en el fichaje del francés. Algo que a lo mejor Valverde no entiende. Otra cosa es que al Barça le importe.

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