Mientras en Rusia sucede lo mejor del fútbol, una Copa del Mundo apasionante donde los partidos están repletos de emoción, en España los diarios comparten titulares de asombro ante la más abyecta de las noticias relacionadas con los sospechosos tejemanejes en los que a menudo se ven envueltos los clubes más poderosos. La Organización Nacional de Transplantes española investiga si la donación en 2012 de un hígado al ex futbolista del Barcelona Eric Abidal ocurrió dentro de los límites de la ley o bien, como se teme a partir de unas conversaciones grabadas por la Guardia Civil, la ex directiva presidida por Sandro Rosell compró un órgano de forma ilegal para cedérselo al francés, hoy secretario técnico de la entidad

Rosell, que estuvo al frente del club catalán entre 2010 y 2014, permanece en prisión desde 2017 por participar de una trama que blanqueó unos 15 millones de euros procedentes de comisiones ilegales. Abidal era un destacado defensa en la etapa de Pep Guardiola al que se le detectó un cáncer en 2011. Tras una recaída severa en 2012, salvó la vida gracias al trasplante de un hígado que le habría cedido un supuesto primo suyo de nombre Gerard, que nunca salió a la luz pública. El Confidencial ha revelado la transcripción de unas llamadas captadas por el cuerpo policial durante la investigación alrededor del ex directivo

En esas conversaciones, Sandro Rosell y un hombre identificado como Juanjo, que podría ser el empleado del Barça Juanjo Castillo, critican una supuesta ingratitud de Abidal y revelan el posible delito. “Es que va contra nosotros, a este tío le compramos un hígado ilegal. Y vendimos que era del primo. ¡Qué era del primo!”, dice el hombre sin identificar, a lo que el entonces presidente responde “sí, sí, sí”. El futbolista había atacado públicamente a la cúpula culé después de que decidiesen no renovarle el contrato, un gesto que Rosell afea en la conversación con palabras gruesas: “¡Un grandísimo hijo de puta! Un tío… Que le salvamos la vida, tío…”.

El juzgado de la ciudad condal que investigaba la posible procedencia de un mercado negro del órgano archivó la causa en primavera. Lo hizo tras pedir información al Francia. Pero ahora es cuando un trabajo periodístico pone el supuesto escándalo sobre la mesa y obliga a las autoridades sanitarias, incluyendo al Hospital Clínic de Barcelona que realizó el trasplante, a indagar para saber si el tráfico de órganos pasa a formar parte de las tropelías que podemos relacionar con los no siempre iluminados despachos de los equipos más poderosos de Europa. 

La actual directiva del Barça ha reaccionado con un comunicado público en el que niega cualquier tipo de irregularidad. Mientras tanto, el propio Abidal -primero enemistado con Rosell, después aliado de su rival Laporta y, finalmente, congraciado con el actual presidente Bartomeu– vive con su hígado nuevo, una noticia que emocionó y despertó la solidaridad del fútbol en su día. En una nota a través de sus redes sociales, confirma la existencia de su familiar donante: “Mi primo Gerard, al que estaré eternamente agradecido, donó su hígado para poder salvarme la vida”. Gerard sólo apareció una vez en escena, en esta foto colgada por la mujer de Abidal hace tres años.

Pero para silenciar el escándalo, no pocos agradecerían ver ahora la cicatriz del famoso y anónimo Gerard.

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