Entre las múltiples especulaciones posibles acerca de la fortuna que hubiese corrido España en el Mundial de Rusia 2018 de haberla entrenado (como estaba previsto) Julen Lopetegui, figura una relacionada con el lateral derecho. El seleccionador de urgencia, Fernando Hierro, apostó por la titularidad de Nacho en el estreno mundialista mientras daba tiempo al convaleciente Carvajal para recuperarse de la lesión que se produjo en la final de la última Champions League. El futbolista del Real Madrid respondió con un gol ante Portugal, pero se lesionó y cedió el puesto a su compañero en el equipo merengue, ya en forma, para los dos siguientes partidos. En los octavos de final de infausto recuerdo para los españoles, de nuevo Nacho jugó de inicio. Observando desde el banquillo, sin un minuto que llevarse a la boca, estaba un tercer especialista de la posición, Álvaro Odriozola. Y, como parece que al club campeón de Europa no le bastaba con tener a dos internacionales españoles para el puesto, pues ha contratado también al tercero

Si Lopetegui no hubiese negociado con Florentino Pérez a espaldas de la Real Federación Española de Fútbol, tal vez podríamos tener una intuición más aproximada de cuál va a ser el rol del joven vasco en Chamartín. Porque quizás el nuevo técnico madridista pensaba ofrecer la titularidad en la Copa del Mundo al muchacho de 22 años que tan buena imagen había dejado en sus cuatro apariciones con La Roja. De ser así, quizás a Nacho y a Carvajal se les amargasen las vacaciones pensando en lo que les espera durante la próxima temporada en el Madrid post-Zidane. 

El Real paga 30 millones de euros y otros cinco en variables a la Real Sociedad de San Sebastián por la perla donostiarra, en lugar de los 40 de la cláusula de rescisión. El vínculo del futbolista será por seis campañas y supone la culminación de una de las apariciones más fulgurantes del fútbol español reciente. Hace un año y medio el chico jugaba en el Sanse, club filial, en Segunda División B. Debutó en Primera en enero de 2017 y ahora llega al rey de Europa. 

Jugador de enorme proyección ofensiva, como requiere un equipo como el blanco, Odriozola supondrá una reestructuración de la zaga madridista. Pese a su acreditada capacidad, resulta difícil imaginar que pueda desbancar a Carvajal, que pasa por ser uno de los mejores laterales derechos del momento. Su condición de especialista sí le robará minutos a Nacho, que se venía desempeñando como parche en la banda, pero que ahora quedaría restringido a cubrir eventualidades en el centro de la zaga. Finalmente, su llegada obligará a la salida de Achraf Hakimi, internacional mundialista con Marruecos que gozó de bastantes minutos a las órdenes de Zidane, pero que ahora se queda sin sitio. Por otro lado, la adaptabilidad del nuevo fichaje a la banda izquierda supone una presión añadida para Théo Hernández, el sustituto natural de Marcelo, y que ofreció un rendimiento muy discreto en su primer año en el Bernabéu. 

Además de por su valor deportiva, la contratación del joven futbolista supone también un refuerzo en la política adoptada por el Madrid en las últimas temporadas. Mientras el Barcelona observa con preocupación la sequía de su cantera, con Sergi Roberto como único valor consolidado procedente de La Masía, el Madrid utiliza sus equipos formativos para exportar talento a otros clubes de La Liga en forma de cesiones, captando a la vez los mejores futbolistas jóvenes del país con capacidad de formar el núcleo de la selección y de paso fichando a jugadores extranjeros de gran potencial. En un lado se alienan Théo, Ceballos, Asensio y ahora Odriozola, y en el otro los brasileños Vinícius, Rodrygo y el portero ucraniano Lunin

Con tanta bisoñez y savia nueva llegando al vestuario, casi parece normal que ahora en el Real Madrid Cristiano Ronaldo sea algo así como un capricho demasiado caro de un tiempo ya amortizado

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