Cristiano Ronaldo posó con una copa de champán junto a amigos, familiares y a uno de los multimillonarios de Italia, el descendiente de la familia Agnelli de turno, propietario de la FIAT y de la Juventus. Mientras el equipo italiano ya imprime camisetas con el 7 y el nombre del portugués, el Real Madrid intenta pasar página de una de las páginas más gloriosas de su más que gloriosa historia, porque la rueda del fútbol no para de girar y no hay demasiado tiempo para sentimentalismos. Y más aún cuando el Real Madrid bajo la presidencia de Florentino Pérez es uno de los depredadores más peligrosos en el mercado de fichajes. Así que, en cuanto el luto pase, la pregunta de los aficionados del club blanco ya preguntarán: ¿Quién vendrá para llenar el vacío gigantesco que deja Cristiano Ronaldo?

La especulación comenzará casi en el momento en que caduquen las portadas conmemorativas de la carrera de Cristiano en el Real Madrid, que para algunos signifique la retirada competitiva por más que se vaya al siete veces campeón de Italia. El equipo que entrenará Julen Lopetegui la próxima temporada se enfrenta ahora el reto de tomar una serie de decisiones que puede desencadenar la marcha de Ronaldo. Porque cuando acabaron las celebraciones de la Champions League conquistada en Kiev, todos apuntaban de nuevo a Benzema y a Gareth Bale. Ahora, el Madrid puede tener que retener a los dos, o al menos uno, y replantearse si merece la pena apostar por un delantero centro (al fin y al cabo y pese a quien le pese, el rol de Cristiano Ronaldo desde hace dos años) o darle esa responsabilidad a otro ya en plantilla.

Para esta opción era para lo que parecía diseñado el fichaje de Gareth Bale hace ya cuatro años. El galés vive arrinconado en el extremo diestro para perfilarse a la zurda y correr al espacio que ahora ya no podía ocupar Cristiano Ronaldo. Fuera el portugués de la ecuación, el escenario parece ideal para Bale. Pero Gareth estaba bastante quemado y quería salir casi tanto como Cristiano hace dos meses. Puede que ahora, sin rival en la delantera y fuera Zinedine Zidane, se lo replantee. El madridismo espera, por lo menos, que ese rol de goleador no recaiga en Benzema, el mejor delantero sin necesidad de meter 40 goles por temporada en todas las competiciones.

Si Bale decide quedarse y Lopetegui le entrega ese rol de nueve, el Madrid podría invertir en un jugador de segunda línea, tipo Eden Hazard (una vieja aspiración de, al menos, el futbolista belga y que viene de hacer un brillante Mundial). O si la cosa se pone muy loca y los rumores son ciertos, apostar todas las fichas por la operación Neymar, que dejaría los 100 millones ingresados por Cristiano Ronaldo en una migaja. La otra opción pasa por gastar dinero en un delantero centro canónico, algo que ahora mismo el Madrid no tiene en plantilla. En ese horizonte, Harry Kane aparece como el candidato ideal. Por delante del más viejo Robert Lewandowski, otro que siempre se ha asociado al club blanco. Aunque conociendo a Florentino Pérez, su visión de negocio e inversión a largo plazo, Mbappé es el nombre subrayado en rojo, por más complicado que pueda sonar de primeras. Todos esos nombres saldrán vinculados al Real Madrid de una manera u otra, y será inevitable

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