El nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, se enfrentó nada más llegar al cargo con el mandatario del Sevilla, José Castro. Con su intención de disputar la Supercopa de España a un solo partido el 12 de agosto y en sede neutral, el Sevilla se sentía discriminado por privar a su afición de un espectáculo incluido en el precio del abono anual. Porque la decisión que se venía pidiendo hace años en los torneos coperos en España, jugar a un sólo partido y evitar estirar el calendario con algunos duelos intrascendentes, ha generado polémica. Pero lo cierto es que la disputa de la Supercopa de España, a partido único y en Tánger (Marruecos), equipara el torneo a otros del entorno europeo.

Será la primera vez que un torneo oficial español se decide en territorio extranjero. Pero no ocurre lo mismo en otros países que rodean al ibérico. La Supercopa italiana ya se ha dirimido en Nueva York, China, Catar… El partido entre el campeón de liga y de copa portuguesas ya se disputó en París ante decenas de miles de emigrantes lusos. La Supercopa francesa tuvo sus ediciones también en Marruecos. Ahora le toca al fútbol español, y Barcelona y Sevilla decidirán el primer título de la temporada. Hay varias pegas que poner a esta postura de la federación española. El peor, sin duda, es que se haya decidido jugarla a partido único por el hecho de que el Barça ya tenía comprometidas fechas para amistosos en el extranjero, concretamente el 4 de agosto en San Francisco. 

El fútbol actual ha convertido los tradicionales amistosos de verano, aquellos que llevaban a buenos equipos a pueblos pequeños, en torneos miniatura de la Champions League en Estados Unidos, con costosísimos derechos televisivos y patrocinadores de coches de lujo de por medio. Tanto que los clubes lo priorizan a, por ejemplo, la Supercopa de su país. Otro problema evidente es que no todos los aficionados de Barça y Sevilla podrán ir a ver un partido importante para sus clubes (seamos sinceros, más importante para los andaluces que para los catalanes). El Stade Ibn Battouta de Tánger  tiene capacidad para 45.000 espectadores en asientos no numerados (lejos de las normativas europeas), y cada club tendrá derecho a 6.000 entradas cada uno.

La afición al fútbol español en Marruecos es gigantesca, y sobre todo del Barça y Real Madrid. El Sevilla parece en inferioridad para competir en la grada, en el caso de que eso le preocupe a los directivos de la federación. “No podemos tener la irresponsabilidad de meter a la entidad en daños mayores, pero insistimos en que no estamos para nada de acuerdo con la final a un partido, y que se dispute en Tánger. Jugaremos el partido porque nos lo hemos ganado y porque tenemos la posibilidad de obtener un título. Pero no porque estemos de acuerdo. Jugamos porque la Federación nos obliga a ello“, se lamentó el presidente del Sevilla, José Castro.

El Barça, mucho menos preocupado, propuso jugar la Supercopa de España a doble partido pero en el 12 y el 19 de agosto, aplazando la primera jornada de Liga. La Liga se negó y al final la federación tiró por el camino del medio, con la idea que ya tenía pensada antes de encontrar la excusa de la falta de fechas. ¿Y las aficiones? Lo verán por la tele, gracias.

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