Dice la prensa catalana que al entrenador Ernesto Valverde no le ha hecho mucha gracia la extraña operación que llevó a Paulinho de vuelta a China. Habría que saber qué es lo que pasa por la cabeza del mesurado técnico vasco cuando ve que su club se plantea en público un dilema que va más allá del deportivo, y que puede reflejar un vacío en el proyecto del Barça en los años próximos. La decisión entre fichar a Willian y a Malcom es más que la de elegir entre un extremo brasileño u otro. Los matices (precio, edad, experiencia) son lo que importa.

Es complicado que fue primero, si el interés del Barça por Malcom o el anuncio-casi-confirmación de la contratación del joven atacante ex de Corinthians por la Roma. Lo cierto es que durante casi todo el lunes se dio por hecho que Malcom cambiaría el Girondins de Burdeos por el equipo italiano, uno de esos movimientos que han convertido al español Monchi en el gurú de los directores deportivos en el fútbol europeo. Y no sabemos si al Barcelona le entró un ataque de dignidad al ser público y notorio que estaba dispuesto a ofrecer casi el doble de dinero por Willian, un futbolista que juega casi en la misma posición, pero tiene muchos más kilómetros en sus piernas y no va a suponer la diferencia entre ganar la Champions o no.

Malcom le iba a costar a la Roma 36 millones de euros. Según la prensa inglesa, el Barcelona está ofertando 61 millones al Chelsea por Willian, que a sus 30 años y después de prepararse para Rusia 2018 (esa misión que todo futbolista brasileño tiene marcada a fuego) viene de hacer su mejor temporada en Inglaterra. Willian es un perfecto jugador de complemento en el primer nivel, pero 61 millones de euros por un veterano quizás sea demasiado. Sobre todo cuando viene una versión más joven, a mejor precio y más amortizable disponible.

Según la prensa italiana, el mosqueo de la Roma es considerable, porque ya había documentos firmados entre clubes. El Girondins se está especializando en operaciones surrealistas después de la que montó con el uruguayo Diego Rolan y el Deportivo de La Coruña. En ese río revuelto quiere pescar el Barcelona, mientras su proyecto deportivo sigue en cuestión con ese tipo de disyuntivas mientras la era de Leo Messi empieza a entrar en una fase ya peligrosa.

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