El Sporting CP está protagonizando desde hace unos meses las historias más bizarras del fútbol europeo. Desde una monumental rajada del presidente contra sus jugadores, hasta la invasión de ultras para agredir a la plantilla e incluso al propio entrenador. Esto último, precisamente, es lo que ha desencadenado el siguiente capítulo de la locura que vive el club portugués: el éxodo de sus estrellas. Muchos futbolistas decidieron rescindir su contrato de forma unilateral alegando ‘causa justa’ tras los incidentes (y tan justa), pero en el Alvalade no están por aceptar esa condición de ‘outlet’ por las buenas y parecen decididos a recurrir a las más altas instancias de la FIFA.

Como era de esperar, no tardaron en aparecer numerosos equipos para llevarse a los buenos futbolistas que el Sporting tenía en nómina. Salió Rui Patricio y salió William Carvalho, ninguno gratis. La sensación general es que la mayoría de clubes no quería aprovecharse de la delicada situación, al menos de primeras. Así lo hizo también el Atlético, que puso sus ojos en una de las perlas del fútbol luso: Gelson Martins. El equipo español trató de llegar a un acuerdo con el Sporting ofreciendo cerca de 20 millones. Justo para ellos, insuficiente para el vendedor, que exigía una cifra más cercana a los 50.

El tira y afloja entre ambas partes se mantuvo durante semanas hasta que el Atlético decidió romper la baraja anunciando a Gelson Martins. El extremo ya se está entrenando como jugador rojiblanco, aunque de momento no ha sido presentado de forma oficial. Y hasta nuevo aviso ha llegado a Madrid a coste cero.

El conjunto colchonero cree que tiene la razón y que ha incorporado a un jugador libre sin ningún tipo de problema. No coincide ahí el Sporting CP. Como apuntan desde Portugal, la entidad lusa sostiene que el jugador se desvinculó el 11 de junio, una semana después de que se activara una cláusula en su contrato en la que el sueldo de Gelson subía, pero también lo hacía la cantidad para rescindir su vinculación.

El primer paso será una denuncia a la Federación de fútbol de Portugal, pero el mandatario Sousa Cintra quiere que su queja llegue a la FIFA para reclamar lo que ellos consideran que deben cobrar: 100 millones de euros. Esa es la nueva cláusula de rescisión de Gelson y no pretenden rebajarla ni un euro. Habrá que seguir de cerca el desenlace de lo que parece sólo será la penúltima historia turbia de un club con muchos problemas.

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