Anda el Atlético de Madrid por Singapur en una de esas lucrativas giras de pretemporada a las que se han abonado los grandes clubes europeos para disputar en territorios exóticos duelos que bien podrían pertenecer a unas semifinales de la Champions League hasta que sobre el campo aparece una colección de canteranos y suplentes y nos damos de bruces con la realidad. Aun así, en algo se están pareciendo estos partidos de los colchoneros a la competición: sus aficionados se siguen llevando las manos a la cabeza cada vez que Kevin Gameiro falla una ocasión clara de gol (que no desesperen: el francés puede salir con destino Valencia). Diego Simeone piensa que tal vez pueda mejorar el puesto de suplente de Antoine Griezmann y Diego Costa. Y se le ha venido a la cabeza un delantero que conoce bien: su hijo. 

La prensa italiana afirma que el club español ha contactado ya con la Fiorentina para reclutar a Giovanni Simeone. Sin embargo, según Il Corriere dello Sport, una primera oferta de 40 millones de euros por el atacante de 23 años fue rechazada por el club viola

Al vástago del Cholo lo adornan 14 goles y cuatro asistencias en 38 partidos disputados la pasada campaña en la Serie A. Además, ha sido internacional con Argentina en las categorías inferiores y parece un jugador en ascenso, con un olfato para el gol que lo distingue del camino futbolístico por el que había optado su padre, un duro, con frecuencia durísimo centrocampista durante su carrera en clubes como el Atleti, la Lazio o el Inter

Las condiciones de Gio y su experiencia en el calcio garantizan su adaptabilidad al juego esforzado y contragolpeador que caracteriza el proyecto de Simeone. Eso sí, la exigencia para este curso en el equipo rojiblanco va a ser altísima después de que la directiva apostase por establecerse en la superélite continental al conservar a futbolistas de talla mundial como Griezmann y Oblak e incorporar a otras figuras como Lemar o Gelson Martins (si el Sporting de Portugal lo permite).

Al Cholito no le preocuparía ser reconocido por sus lazos familiares, ya que al fin y al cabo ha vivido el peculiar proyecto de la Fiore, que lo juntó a los herederos de otras figuras del fútbol de los años 90 como Chiesa y Hagi. Tampoco sería el primer jugador entrenado por su padre, siendo el ejemplo más reciente el de Zinedine y Luca Zidane en el Real Madrid. Pero 40 millones, por mucho lazo de sangre que haya, siguen pareciendo muchos millones para un delantero suplente. 

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