Julen Lopetegui espera algún regalo de Florentino Pérez, pero mientras tanto solo recibe recados. El de Sergi Roberto, por ejemplo. El futbolista del Barcelona ya no debe medir sus declaraciones sobre el técnico desde que dejó de ser seleccionador para fichar como entrenador del Real Madrid. Así que habló con disgusto de lo que le pareció que España alinease en Rusia 2018 a tres laterales derechos que, con el fichaje de Odriozola, han resultado ser futbolistas merengues, mientras el culé se quedaba sin Copa del Mundo: “Sinceramente pensaba que iría al Mundial, pero el seleccionador se decidió por otros jugadores. No me quedó más remedio que ver el torneo por televisión”. 

También se acordó de Lopetegui su ex patrón, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol Luis Rubiales. El dirigente afirmó en unas declaraciones difíciles de creer que la traición del técnico que negoció a escondidas su fichajes con el club campeón de Europa molestó incluso al ex presidente de Estados Unidos: “Tuve una conversación con (BarackObama y él tuvo alguna mención a la destitución de Lopetegui. Me dijo que en ocasiones hay que actuar y que ellos estaban en la línea de la decisión que habíamos tomado”.  Se ve que Barack tiene tiempo libre para pensar en los asuntos más diversos desde que dejó el despacho oval. 

Y mientras le pitan los oídos, el nuevo responsable del vestuario blanco comienza a hacer la necesaria gestión de egos que precisa un cargo como el suyo. Antes de estrenarse en pretemporada ante el Manchester United, Julen miró en derredor, se percató del vacío que deja la marcha de Cristiano Ronaldo a la Juventus de Turín y señaló al futbolista al que piensa atar su destino. “Estamos convencidos de que Bale va a hacer un gran año y esperamos mucho de él. Trabajaremos para que nos dé su mejor versión”, dijo en voz alta en una rueda de prensa. “Está encantado de quedarse en el Madrid y tiene una oportunidad magnífica de demostrar lo gran jugador que es. Está encantado con lo que estamos haciendo y nosotros con lo que nos está dando”, siguió regalando los oídos del galés. 

Lopetegui apunta a un jugador que puede ser determinante, como demostró en la última final de la Champions League, pero al que le ha faltado la cotidianidad de un acaparador de juego y goles como Cristiano Ronaldo, del que dijo que “ya es historia, fantástica para el Madrid, y le deseamos toda la suerte del mundo”. Dos de los mayores baluartes del fútbol blanco, Toni Kroos y Luka Modric, acaban de vivir un Mundial dispar y habrá que ver cómo gestionan esa resaca: por la decepción en el caso del primero, y por el tremendo esfuerzo físico en el del segundo. 

“Gran oportunidad para reinventar el equipo y reforzar la palabra equipo”, trata de autoconvencerse el técnico mientras aguarda alguna señal del presidente. Un Hazard, un Lewandowski, un Cavani… Algo que ayude a reemplazar las decenas de goles que aportaba anualmente el portugués. No se los puede pedir a Benzema, consolidado como el gran delantero facilitador antes que rematador, y está por ver si se los puede pedir al imberbe Vinicius (“Genera que podamos trabajar con él de cara al futuro y ayudarle con esa adaptación al fútbol europeo”, dijo sobre el brasileño, dejando claro que le falta maduración). 

Por eso, cuando ve un micrófono, y temeroso de que el disgustado Mourinho pueda aprovechar este amistoso veraniego para embaucar a Gareth Bale en un regreso a la Premier League, Julen Lopetegui habla de las bondades del extremo de la coleta. Lo que no sabemos es si el precario dominio del castellano que tiene el británico le permite entender las lisonjas de su entrenador. 

No Hay Más Artículos