La marcha de Andrés Iniesta es un pasito más en el problema que tiene el Barcelona para replicar el modelo de gran éxito de la última década. El manchego ya apura sus últimas carreras en Japón, y mientras el Barça maquina cómo resolver su adiós, aún sin haber cerrado la herida que dejó Xavi y temiendo la que pueda dejar Busquets, cuyo físico siempre está entre algodones. A falta de relevo natural en una Masía algo devaluada en los últimos tiempos, el equipo azulgrana tira de talonario: Arthur fue llamado de urgencia porque tenía que llegar un poco más tarde, y ahora hay una plaza abierta para el centro del campo culé. Un nombre sobresale entre el resto de candidatos: el de Thiago Alcántara.

El hispano brasileño figura entre los aspirantes a reforzar la sala de máquinas de Ernesto Valverde. Pero el problema (además del dinero, que se estima en 60 millones de euros) es que hay cierta reticencias dentro de la siempre complicada vida política interna del Barcelona. Según El Periódico de Catalunya, parte de la directiva del Barça considera poco menos que una afrenta el regreso de Thiago Alcántara al club en el que explotó en su etapa formativa más decisiva, después de vivir como niño en Italia y en Vigo aprovechando los viajes profesionales de su padre, el campeón del mundo Mazinho. Thiago salió del Barça cuando Guardiola se fue al Bayern de Múnich, y de la mano del técnico catalán se convirtió en un proyecto de estrella para el club bávaro a cambio de unos 24 millones de euros.

El desempeño de Thiago Alcántara en el Bayern es un resumen de su carrera: un potencial enorme se atisba en un jugador que en la súper élite no acabó de explotarlo, bien por indefinición de su posición en el campo (media punta, mediocentro posicional, interior…), bien por sus problemas de lesiones. De igual manera, Thiago fue capitán en plaza en la selección sub-21, pero no logró alcanzar esos mismos galones en la absoluta, incluyendo un Mundial de Rusia 2018 muy discreto. Pero en el Barcelona tiene valedores que conocen a la perfección las virtudes de Thiago Alcántara, que a sus 27 años podría emprender el camino de vuelta. Empezando por Ernesto Valverde: “Queremos un jugador que encaje con nuestro estilo, necesitamos gente que se mueva bien en posiciones interiores para generar juego. Y si luego tiene llegada, pues también está bien”.

Las palabras del técnico vasco parecen trazar un retrato robot de Thiago. Más incluso que el de otros aspirantes a reforzar el centro del campo del Barcelona, como Pjanic (casi imposible) y sobre todo Rabiot, el francés del PSG. En esta lista también parece haber discrepancias, porque según El Periódico Valverde ya ha aceptado las llegadas de tipos como Yerri Mina o como Malcom que no había pedido, y querría que eel Barça le hiciera alguna concesión en forma de jugador. Y en esa percepción parece que le cuadra más Thiago Alcántara que otras opciones. Aunque para ello tenga que derribar ciertas barreras dentro de su propio club.

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