«He venido a ayudar a que Leo Messi siga siendo el mejor del mundo». Eran palabras de Neymar, a principios de junio del 2013 y tras haber recibido su primer baño de masas en el Camp Nou. La grada culé aclamaba a un nuevo ídolo, un proyecto de estrella que por entonces parecía aceptar un rol más secundario. Tenía 21 años. ¿Pero estaría dispuesto a semejante sacrificio durante toda su carrera profesional?

Después de aquella majestuosa presentación, el joven brasileño proclamaba que la suya había sido una decisión motivada por su propia felicidad, «nunca por dinero». Al respecto, muchas voces señalan a su padre. Hoy, cumplido el cuarto de siglo, y sea por razones económicas o por ansias de protagonismo, Neymar es ya el nuevo líder del PSG. La gran apuesta de Nasser Al-Khelaifi para aupar al club parisino hasta la élite europea. Su gran triunfo personal.

105 goles y 59 asistencias son las demoledoras cifras que deja Neymar en Can Barça. Ocho títulos en cuatro temporadas, en las que se consagró como una de las piezas clave del más brillante engranaje ofensivo del planeta, la popular MSN. Razones de sobra para haber sido y seguir siendo feliz. Entonces, ¿por qué esta salida rumbo a la capital gala?

Kaká fue el último brasileño en levantar el Balón de Oro. Lo hizo en 2007, cuando todavía era la principal figura del Milan. Nunca podría repetirlo después, siendo uno más en el Real Madrid. Neymar y su entorno lo saben. El Barça es el Barça de Messi, y mientras al argentino le sobre fuelle, lo seguirá siendo. El resto, más o menos brillantes, actuarán siempre como escuderos. Y tras varios años en dicha sombra, sin presión, Neymar ya no está para ayudar a nadie. Quiere ser el mejor.

En este sentido, las intenciones del futbolista encajan con los objetivos del PSG. La entidad gala lleva años intentando consolidarse entre los colosos continentales, acumulando hasta ahora un fracaso tras otro. Necesita algo más, un plus de talento y genialidad. Alguien decidido a ser el más grande. Teniendo en cuenta edad y potencial, no hay otro como Neymar. Y Al-Khelaifi cuidó todos los detalles para recibir un sí: salario faraónico, la carta Dani Alves…

Una victoria aplastante de Catar sobre el Barcelona, en definitiva. Su primer gran ‘título’. Y una doble venganza, además:

Solo el tiempo dirá si Neymar acertó escogiendo al PSG como el siguiente episodio de su carrera. La incógnita la resolverán sus logros, tanto colectivos como individuales.

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