El fútbol es un deporte apegado a la tradición. Así, la mayoría de cambios y/o novedades suelen presentarse en sociedad envueltos en controversias. Hace nada, ya se comprobó con el VAR (Video Assistant Referee). En la Copa Confederaciones, su aplicación generó más críticas que aplausos. Y ahora parece que llega el turno para el sistema ABBA, el nuevo formato de lanzamiento de penaltis.

Su planteamiento es un Tie-Break de tenis en toda regla. Un equipo dispara primero, su rival lo hará después en dos ocasiones consecutivas y así sucesivamente. De ahí que se denomine ABBA, como reemplazo del clásico ABAB. La inevitable pregunta es, ¿está convenciendo a sus usuarios?

El nuevo producto elaborado en los laboratorios pensantes de la FIFA se aplicó por primera vez durante el pasado Europeo sub-17. Nada menos que en la final, entre Inglaterra y la vencedora España. Durante el Mundial sub-20, la selección uruguaya lo palpó en dos ocasiones, frente a Portugal primero y contra Venezuela después. Entonces, ABBA pasaba inadvertido…

Hasta que llegó su verdadero bautismo de fuego: la Community Shield inglesa. Arsenal y Chelsea empataban a unos en el duelo que abría el curso 17/18, obligando a decidir el vencedor desde los 11 metros. La sintonía de ABBA se presentaba ante un público mucho más numeroso, en el mítico Wembley. Y la crítica ha sido feroz.

Gary Cahill, único pateador del Chelsea que envió el esférico a la red, cuestionó el factor mental en la propuesta. Es casi seguro que, de haberse encontrado en el bando ganador, el central inglés no hubiese alzado la voz. Sin embargo, no será el último que lo haga. Sabemos que los experimentos de la FIFA y la UEFA suelen acarrear reacciones similares.

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