Apenas un mes ha necesitado Monchi en la Roma para implantar su sello. El que condujo al Sevilla a levantar nada menos nueve títulos en sus dieciséis años como director deportivo. La fórmula es idéntica: ingresar muchísimo y reinvertir solo una parte (y de forma curiosa, tal como revela el siguiente tuit). ¿Es realmente esto lo que necesita su nuevo club?

En unas semanas frenéticas, Monchi amasó cerca de 115 millones de euros gracias a las ventas de Mohamed Salah, Antonio Rudiger,  Leandro Paredes o Mario Rui. Fiel a su estilo, apostó por futbolistas menos conocidos, jóvenes prometedores o relevos menos costosos. Así, han ido llegando Rick Karsdorp, Héctor Moreno, Maxime Gonalons, Cengiz Under, Aleksandar Kolarov o Gregoire Defrel. Además, regresó Lorenzo Pellegrini, que ya estuviera en el Sassuolo a las órdenes del nuevo entrenador, Eusebio Di Francesco.

Pero, ¿ilusiona este método a la afición romana? Pese a que Monchi dijo en junio que ellos no eran un supermercado, destila una irremediable sensación de equipo vendedor. El verano pasado, solo una cláusula de rescisión se interpuso entre la Juventus y Miralem Pjanic. La Roma decía entonces que no vendía. El bosnio se acabó yendo pero su ex equipo mantuvo su palabra…

Lejos quedan los tiempos en los que el mito Francesco Totti rechazaba las llamadas del extranjero debido a su vínculo con la elástica granate. Aquello era pura lealtad. Y la Roma conquistaba Scudettos. Hoy, sin embargo, parece cada vez más difícil hacer frente a la Juventus. Si la receta de Monchi lo consigue, entonces es que el gaditano es realmente un genio.

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