Los recientes han sido meses de gala para la Ligue 1. El Mónaco fue una de las sensaciones del curso pasado, tanto a nivel doméstico como continental. Enrabietado por ello, el PSG destrozó todos los registros de mercado hasta la fecha con la llegada de Neymar a la capital. Y pese a que la mayor atención volverá a recaer en los dos mencionados equipos, nadie puede pasar por alto un regreso de lujo para la competición francesa: Marcelo Bielsa.

Tras su paso de apenas unos días por Roma, el preparador argentino vuelve al torneo galo para liderar el nuevo proyecto del Lille. Lo hace dos años después de haber renunciado a su cargo en Marsella, una salida justificada en diversas diferencias con sus entonces dirigentes. Más o menos lo que le ocurrió con la Lazio. Sin embargo, Bielsa dejó grandes impresiones en su anterior y fugaz etapa en Francia. Por su ideología y también por las clases teóricas a sus futbolistas.

A menos de tres meses de su aterrizaje, el Loco ya entusiasma en el Lille. Un club que no saborea éxitos desde el 2011, cuando Hazard, Cabaye, Gervinho o Sow consiguieran un histórico doblete. Bielsa garantiza mucho más que eso. Garantiza presencia constante en los medios. En las redes. En cualquier esquina donde se respire y se hable de fútbol internacional.

Como no podía ser de otra manera en medio de semejante delirio, el Lille arrasó en su estreno liguero. Sobre el césped, los hombres del rosarino ofrecieron pinceladas de lo que se avecina: fútbol ofensivo, posesiones largas, salida de balón desde atrás… El plan funcionó y el Nantes de Claudio Ranieri se llevó tres. Muchos más se cantarán en el Stade Pierre-Mauroy. Porque hasta el autor del milagro Leicester se pone colorado ante el halo de Bielsa. Es la guinda que le faltaba a la Ligue 1.