Qué gran sabor de boca dejó aquella última jornada de la 16/17. El Tottenham perforaba la red rival en siete ocasiones, mientras Chelsea o City cerraban el curso consiguiendo cinco por cabeza. Pura Premier League. Donde los goles y el espectáculo suelen anteponerse al orden y rigor táctico.

Guste más o menos, el nuevo campeonato ha arrancado repitiendo fórmula. Los primeros en subirse al carro fueron Arsenal y Leicester, protagonistas de un thriller con siete dianas y constantes alternativas en el marcador. Los Foxes se adelantaron por dos veces tras el tempranero gol de Lacazette, pero Giroud volvió a aparecer cerca del final, su hábitat preferido.

Tanta envidia debieron sentir Watford y Liverpool que a las pocas horas bailaban en el electrónico con sucesiones similares. Cuando parecía que Mane, Firmino y Salah se llevarían los puntos para Anfield, Britos ordenaba un reparto de puntos. Difícil recordar la de encuentros que han finalizado así para los Reds en los últimos tiempos…

Esos trece tantos sirvieron como aperitivo a la sorpresa mayúscula de la jornada. El Burnley sacaba los colores al vigente campeón Chelsea en su propio estadio. Para ahondar en la herida de Conte y sus escasas tropas, los Blues sufrieron dos expulsiones. Su único consuelo, el buen estreno de Morata, con gol y asistencia. Aunque de nada valió para contrarrestar el buen juego aéreo visitante.

Siguiendo con los equipos de la hipotética zona alta, el Manchester City fue el más solvente. Tardó bastante en anotar, ya que el Brighton vendió cara su piel en su estreno en la categoría. Pero tanta área pisaron los pupilos de Guardiola… 0-2 y liderato provisional para la plantilla citizen.

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