En una partida de cartas estás perdido si tus oponentes descubren de qué palo vas. Al Barcelona se le ha caído la baraja y su mano ha quedado al descubierto. Todo el mundo sabe que tras la marcha de Neymar tiene dinero a espuertas y necesita fichar antes de que llegue el 1 de septiembre. Pero no hay compasión en el fútbol europeo para uno de los tiranos de la Champions League. Ni Liverpool ni Dortmund, conociendo las cartas que manejan los culés, están dispuestos a entregarle sus ases, Coutinho y Dembelé. El Barça se guardaba un triunfo bajo la manga, pero hasta ese ha quedado al descubierto en las últimas horas.

Los mismos parabólicos que descubrieron a Mbappé venían avisando desde hace meses sobre el ascenso de Jean Michaël Seri, el medio centro costamarfileño del Niza. La secretaría técnica de Can Barça necesita oropel, nombres con brillo para atenuar la fuga de su estrella brasileña y restañar su dignidad ante la opinión pública y los rivales continentales. Pero sobre todo necesita juego interior, un cerebro en el círculo central que evite la multiplicación hasta la extenuación de Messi en todo tipo de labores. El mejor Barcelona anhela alguien que tenga quite y que tenga pausa; que ordene y que pueda romper líneas con un pase; que pueda suplir las funciones del declinante Iniesta o del perdido Busquets en función de las necesidades del partido. El Barça busca un Xavi Hernández. Y Xavi dice que el Barça lo que necesita es a Seri.

Requerido por su opinión sobre “el Xavi africano”, el abanderado de los mayores éxitos del fútbol español exponía: “Yo no lo conocía y aluciné. Yo no estaba acostumbrado a ver tanto talento en el centro del campo. Tiene juego corto, juego largo, inteligencia táctica, tiro de distancia, personalidad, organización del juego… ¡Madre mía! Le iría tan bien al Barça… Puede jugar en cualquier lugar en el medio. Seri es fantástico”.

La opinión del antiguo capitán culé sería un informe suficiente para que actuase cualquier equipo de scouting, pero en el Camp Nou siguen faltos de reflejos. Sorprendidos por la resistencia de ingleses y alemanes a sus suculentas ofertas por los objetivos declarados, ahora sí, cuando el nombre de Seri ya está en boca de todos, han acudido a la puerta del Niza con 40 millones de euros, una fruslería para las cifras de este mercado estival. Pero los franceses no quieren sentir que son los pardillos en este verano de excesos. Según L’Equipe, la asequible cláusula por el jugador de 26 años expiró hace un mes y ahora su precio se fijará según el mercado.

Son días de urgencias para un Barcelona que, algo abrumado por el estado de forma del Real Madrid, teme un temporada perdida aunque apenas haya empezado a disputarse. Entre tanto lío de cartas, en el partido de Liga contra el Betis a Ernesto Valverde se le apareció un naipe para el centro del campo: Sergi Roberto. A menudo la solución a la zozobra está en confiar en el modelo identitario, en apostar por lo que ya tienes en casa. O en haber escuchado a tiempo a aquellos que, como Xavi, mejor interpretan dónde le duele al Barcelona.