La Premier League es una competición de goles. De ataques, dicho de otra forma. Salvando casos excepcionales como el WBA, los participantes suelen apostar por estampidas ofensivas a la mínima oportunidad. Así, es una ardua tarea encontrar defensas centrales que brillen. Pero los hay.

Uno de ellos es el holandés Virgil van Dijk, que gracias a sus majestuosas actuaciones en el Southampton se ha convertido en uno de los nombres propios del mercado veraniego. Más bien, en el que aparece primero en los créditos de una telenovela.

Van Dijk enamoró a todas las novias posibles de Inglaterra gracias a su imponente presencia física, su imperial juego aéreo, su capacidad de acierto en el corte o su aventurada salida de balón. Una de esas pretendientas se adelantó: era Jurgen Klopp. Y según todos los medios británicos, el holandés habría dado el sí.

Tan pronto emanaron aquellas portadas surgió la sensación de que el siguiente paso era pan comido. No en vano, los Saints se habían convertido en el primer vendedor del Liverpool: Lallana, Lambert, Lovren, Clyne, Mané. Sin embargo, algo enfureció al club de St. Mary’s. Tanto, que a los Reds no les quedó más remedio que pedir disculpas públicamente.

La rumores posteriores apuntaban en una dirección: Klopp se habría reunido con el central de 26 años sin consentimiento de su club. Parecía que aquel comunicado cerraba el asunto, pero a medida que avanzaban las semanas, el caso Van Dijk se complicaba más y más…

Un mes después de aquellas aclaraciones de Pellegrino, nada ha cambiado. Van Dijk sigue apartado y entrenando con el equipo sub-23 del Southampton. Su todavía club mantiene que no está en venta. El Liverpool no mueve un dedo y otros interesados, como el Chelsea, prefieren mantenerse en segundo plano. 

¿Qué elástica vestirá uno de los mejores centrales de la Premier League a partir del próximo 1 de septiembre?

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